Pero Ricardo mantenía una confianza inquebrantable.
—Solo espere y verá.
Alcira dejó de llorar por un momento y lo miró con asombro y duda.
Una vez que Cristián acompañó a su madre a la salida, ella preguntó en voz baja:
—Papá, ¿qué está pasando? ¿No se suponía que habíamos borrado todo rastro? ¿Cómo fue que se descubrió que yo no fui quien salvó al señor Sandoval, sino Roxana?
Por supuesto, Ricardo no le iba a decir que Roxana había sido quien filtró todo, así que cambió de tema rápidamente.
—Alcira, ahora no es momento de preocuparnos por eso. Te cuento que la fundadora de M&R Global es tu hermana mayor. Si queremos salvar a nuestra familia, necesitamos que ella se compadezca y nos ayude. Así que ayúdame a pensar: ¿qué podemos hacer para ablandarle el corazón?
El cerebro de Alcira quedó paralizado al escuchar que Roxana era la mente maestra detrás de M&R Global.
¡Maldita sea!
No le bastaba con ser un genio de la música, ¡sino que además había creado ese imperio empresarial!
¡¿Acaso esa mujer había nacido solo para humillarla y arruinarle la vida?!
—Alcira, ¿por qué no dices nada? Viviste con ella más de diez años. ¿No me vas a decir que no sabes qué tipo de joyas le gustan? —preguntó Ricardo con tono de reproche.
Alcira reaccionó, tragándose los celos que la devoraban, y respondió con voz suave:
—Papá, a ella no le gustan las joyas. Ya conoces cómo es, no tiene el mínimo gusto por las cosas finas. Regalárselas sería un desperdicio.
Al escucharla, Ricardo estalló de enojo.
—¡Ya basta! ¡No sirves para nada! ¡Ni siquiera en algo tan simple puedes ayudarme! ¡Tendré que encargarme yo mismo!
Al verlo salir furioso, Alcira apretó las sábanas con rabia. ¿Dónde había quedado el padre que siempre la mimaba y la protegía?
Había estado herida por mucho tiempo, y él casi ni venía a verla. ¡Y hoy solo apareció para preguntarle qué joyas le gustaban a Roxana!
¡Toda la tragedia que su familia estaba viviendo era obra de Roxana!
Mientras la maquillaban, Roxana tomó los bocetos y de inmediato señaló el que estaba en el centro.
—Creo que el estilo de este es sobresaliente. Tanto en los detalles como en la paleta de colores, está claramente por encima de los demás. ¿De quién es?
Paula miró el diseño elegido y sonrió satisfecha.
—Tienes un ojo excelente. Yo elegí el mismo. Es de Gisela. Ya había participado en un concurso de diseño de Van Cleef en el extranjero y llegó al top veinte, aunque al final no ganó. Pero ella tiene contactos importantes. Escuché que volvió al país para un matrimonio arreglado.
—¿Investigaste tan a fondo? —preguntó Roxana un poco sorprendida, sabiendo que a Paula no le interesaban los chismes.
—Es que me enteré de algo más —susurró Paula al oído de Roxana—. Al parecer, también es discípula de la Maestra Vera y es muy buena creando medicinas. Me da la impresión de que viene por ti.
Los ojos de Roxana brillaron con interés antes de sonreír con suavidad.
—Entiendo. Ya veo por dónde va esto.
Así que ella debía ser la famosa colega de la que tanto hablaba su mentora.

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