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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 651

El hombre llevaba un impecable traje de tres piezas de corte inglés. Sus facciones eran sumamente atractivas y sus ojos, profundos como un abismo, ocultaban cualquier rastro de emoción.

Entró con pasos firmes, irradiando un aura de superioridad, frialdad e indiferencia que imponía distancia.

—Valeriano... ¿De verdad te has recuperado por completo? —preguntó una joven que lo reconoció, acercándose con el rostro lleno de incredulidad.

—Sí —respondió él con un frío asentimiento. Su mirada pasó de largo sobre ella y se fijó en Roxana Soler, que estaba a poca distancia.

En un instante, la frialdad de sus ojos se derritió, transformándose en una ternura silenciosa.

La chica quedó hechizada por su mirada y, por inercia, se giró para ver hacia dónde miraba.

Lo primero que vio fue a Yara Soler, de pie junto a Gisela, detrás de la multitud.

Aunque Yara no era tan hermosa como la chica que estaba junto al hijo mayor de los Soler, la joven dio por sentado que Valeriano la estaba mirando a ella.

Después de todo, antes del accidente automovilístico del joven Sandoval, ya circulaban rumores sobre un compromiso matrimonial entre ambas familias.

En aquel entonces, Valeriano era el soltero más codiciado y brillante de Veridia, mientras que Yara era reconocida como la chica con mayor talento musical en el círculo de la alta sociedad.

Todos consideraban que hacían la pareja perfecta.

Aunque Valeriano había desaparecido de la vida pública tras su accidente, nadie había olvidado su excelencia y prestigio.

Muchos habían sentido pena por Yara, creyendo que el destino los había separado trágicamente.

Pero parecía que el cielo estaba de su lado, permitiendo que Valeriano regresara de las puertas de la muerte.

Definitivamente, Yara era una mujer con muchísima suerte.

Incapaz de contener la curiosidad, la joven preguntó:

—Valeriano, ¿estás buscando a la señorita Soler?

La ternura en los ojos del hombre estaba a punto de desbordarse.

—Así es.

Esquivó a la chica y se dispuso a caminar directamente hacia Roxana.

Sin embargo, antes de dar unos cuantos pasos, el maestro Ezequiel le cerró el paso.

—¿Tú eres el muchacho de los Sandoval? —Ezequiel era el único que no lo conocía en persona. Lo evaluó de pies a cabeza con una mirada escrutadora que no intentó disimular.

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