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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 652

Mejor que él se aguantara el interrogatorio.

Roxana se dio la media vuelta y caminó hacia la zona del banquete, donde había menos gente.

¡Entre el maquillaje, el peinado y el vestido que le habían tomado toda la tarde, todavía no había probado bocado!

Por otro lado, apenas Gisela vio aparecer a Mateo, no pudo contenerse y arrastró a Yara hacia él.

El resto de su grupo de amigas, al ver el movimiento, las siguieron de cerca.

Valeriano, al darse cuenta de que su pequeña no solo ignoraba sus silenciosos gritos de auxilio, sino que además le había dejado a un guardián mucho más difícil de tratar, esbozó una mueca de absoluta impotencia.

Tras lograr zafarse a duras penas de los tres ilustres ancianos, reunió toda su concentración y saludó a Mateo Soler.

—Mateo.

Mateo esperaba que el muy descarado lo llamara «cuñado» o «hermano mayor», y ya tenía lista una respuesta mordaz para ponerlo en su lugar. Pero, al ver que no lo hizo, ganó un poco de respeto por él.

—Veo que sabes cuál es tu lugar. Pero te lo advierto de una vez: mi hermana acaba de regresar a casa y ni siquiera se ha graduado de la universidad. Así que mantén tu distancia y compórtate. ¡Si te atreves a hacerle daño o hacerla llorar, te juro que no te lo perdonaré!

Gisela y las demás llegaron justo a tiempo para escuchar la advertencia de Mateo, y las expresiones de varias de ellas cambiaron radicalmente.

Gisela y Yara conocían la situación real; sabían perfectamente que Mateo estaba advirtiendo a Valeriano para que no lastimara a Roxana. A ambas les dejó un sabor amargo en la boca.

Pero el resto del grupo no entendió el trasfondo.

Para ellas, Yara y Valeriano eran la pareja ideal de la élite. Uno era un genio musical reconocido, el otro un titán en los negocios. Habían crecido juntos; no había nadie más perfecto el uno para el otro.

—Yara, ¿qué haces ahí parada? Aunque esta sea la Gala de Presentación, Valeriano es tu prometido. Ve a saludarlo —la animó una de sus amigas.

—¿No viste con qué ternura te miraba hace un momento? ¡Anda, ve! ¡Ya me muero de ganas de ver el reencuentro romántico de los dos!

—¡Totalmente de acuerdo! Ustedes son la pareja soñada de nuestro círculo. ¡Cualquier foto de ustedes dos juntos parece de revista!

—Le encantaron. Gracias por la sugerencia.

—No fue nada, un detalle mínimo. Ya sabes que si alguna vez necesitas mi ayuda, puedes llamarme cuando quieras. Siempre estaré encantada de ayudarte a elegir los mejores regalos —dijo Gisela con una sonrisa elegante, irradiando una imagen de perfecta sofisticación.

Pero el rostro de Mateo no mostró la menor emoción.

—No será necesario. Mi hermana ya me dejó claro que, de ahora en adelante, me dirá directamente qué es lo que quiere para que yo no gaste dinero a lo tonto.

La sonrisa de Gisela se congeló por un instante. ¿Gastar dinero a lo tonto?

¡Le había recomendado marcas exclusivas y de alta calidad que ella misma había seleccionado tras recorrer todo el mercado en Italia, y Roxana lo consideraba «gastar dinero a lo tonto»!

¡Qué chica tan hipócrita y malagradecida!

«Ya que se atreve a menospreciarme frente a Mateo», pensó Gisela, «entonces no tengo por qué tenerle ninguna consideración».

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