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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 660

Julián frunció el seño, sintiendo un rechazo inmediato, e iba a negarse rotundamente.

Pero al ver la mirada gélida e inamovible de Roxana, no le quedó de otra que tragarse su orgullo y aceptar.

—Quién lo diría... Te ves tan santa e intocable, pero resulta que eres una experta coleccionando hombres. No te bastó con Valeriano Sandoval, sino que también tienes comiendo de tu mano al magnate de M&R Global. Un consejo, querida: la avaricia rompe el saco. No seas tan descarada.

Apenas Julián se había retirado, Gisela se acercó arrastrando a Yara y disparó su veneno sin ningún filtro.

Roxana miró primero a Yara, que mantenía la cabeza gacha, interpretando a la perfección el papel de la víctima sufrida. Luego miró a Gisela, que parecía dispuesta a ser su perro de ataque. Una sonrisa irónica se dibujó en los labios de Roxana.

—Mis asuntos privados no son de la incumbencia de nadie, y mucho menos tuya. Aunque, por el tono amargado de tu voz, parece que te corroe la envidia. ¿Qué pasa, no eres capaz de conseguir ni a un solo hombre que te soporte?

El ataque de Gisela le había rebotado en la cara, y al verse humillada por su falta de atractivo, su rostro se contorsionó de rabia.

—¡¿Te atreves a burlarte de mí?! ¡Crees que todas somos unas desvergonzadas sin valores ni moral como tú, que te le lanzas encima a cualquier hombre que se te cruza, sin importar si ya tienen prometida!

Al escuchar la palabra «prometida», Roxana clavó sus ojos directamente en Yara.

—Dime una cosa, Yara. ¿Resulta que Valeriano es tu prometido oficial y nadie en nuestra familia está enterado? Si es así, tal vez debería llamar a mis papás para que vengan a aclararle este asunto a la señorita Rivera. No vaya a ser que este malentendido se convierta en un escándalo.

—¡No, Roxana, por favor! —Yara entró en pánico de inmediato—. Gisela no quiso decir eso. Lo que pasa es que, como Valeriano y yo crecimos juntos, y siempre se supo que nuestras familias tenían la intención de arreglar un compromiso matrimonial, la gente simplemente lo dio por hecho. Pero ya que ahora tú eres quien está a su lado, lo mejor es dejar las cosas en paz. Si haces un escándalo por esto, la familia Soler quedará en ridículo.

La verdadera intención de Yara al azuzar a Gisela era provocar una pelea explosiva. Sabía que ninguna de las dos cedería fácilmente, y cuando se armara el caos, ella intervendría como la «pacificadora» dulce y comprensiva, ganando puntos con su familia y los invitados.

Pero no contaba con que Roxana la arrinconaría de esa manera, amenazando con involucrar a sus padres.

¡Eso sería su ruina!

Era cierto que el compromiso era un rumor aceptado por las familias, pero cuando sus padres le preguntaron sus verdaderos sentimientos antes del accidente, ella se había hecho la difícil y lo había rechazado sutilmente.

Por eso sus padres estaban convencidos de que ella no amaba a Valeriano.

¡Si Roxana armaba un teatro ahora mismo, la única que quedaría como una mentirosa manipuladora sería ella!

El rostro de Gisela se puso rojo de indignación. ¡La estaba llamando estúpida en su cara!

Yara, al ver que el pecho de su amiga subía y bajaba por la rabia contenida, se apresuró a calmarla con su tono más dulce:

—Gisela, tranquila, por favor no te enojes. Ya sabes cómo es ella, no tiene filtro. No te rebajes a su nivel. Además, ahora mismo tiene a mis papás y a mi hermano comiendo de su mano. Si te peleas con ella por defenderme, mi hermano pensará que la estás atacando sin razón, y eso solo empeorará las cosas.

Gisela soltó un bufido despectivo.

—¡Yara, deja de defenderla! Si no le ponemos un alto y le bajamos esos humos, esta pueblerina va a terminar creyendo que es la reina de Veridia.

Al oír eso, los ojos de Yara brillaron con una oscura satisfacción, pero mantuvo su máscara de bondad.

—Gisela, de verdad, olvídalo. Esta noche es su Gala de Presentación, no arruinemos el evento.

—¿A quién le importa? No voy a armar un escándalo, pero me voy a encargar de que esta arribista entienda que nosotras, que fuimos criadas con clase, arte y prestigio, ¡estamos a años luz de una muerta de hambre como ella!

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