Roxana revisó rápidamente las heridas de Don Belisario. Al confirmar que solo tenía unos rasguños leves en el brazo, giró la cabeza para mirar a la chica de cabello rizado.
—Pagar por las cosas que uno rompe es lo más lógico. Todos aquí somos testigos de que tú fuiste la primera en empujar y agredir. Al final, la que tendrá que pagar el doble vas a ser tú.
La chica observó a la mujer frente a ella y un destello de envidia cruzó por su mirada.
No solo era excepcionalmente hermosa, sino que llevaba puesto un conjunto de edición limitada mundial de Maison Milán, algo que ella jamás podría costear.
Al intuir que la posición social de la otra mujer no era sencilla, no retrocedió; al contrario, sacó el pecho de manera arrogante y exclamó:
—¡Y tú quién te crees que eres para hablarme así! ¡Ten cuidado, o seré yo quien se encargue de que no vuelvas a encontrar trabajo en todo el país!
—Me gustaría saber exactamente quién eres tú para atreverte a amenazar a mi gente.
La voz fría y dominante de Valeriano resonó por todo el restaurante.
Todos los presentes voltearon a verlo.
Al notar que se trataba de un hombre joven, atractivo y con un aura imponente, supieron de inmediato que no era alguien común.
La chica de cabello rizado también lo notó. Antes pensaba que la chica rica solo estaba presumiendo su dinero, pero al ver a su acompañante, sintió cierta aprensión.
Sin embargo, aunque el hombre frente a ella era atractivo y elegante, no se dejó intimidar.
Después de todo, ella no era una empleada cualquiera; ella era la "realeza" del mundo corporativo.
Miró a Roxana con desafío.
—No creas que me vas a asustar solo por tener respaldo. Yo también tengo contactos importantes, ¡mucho más poderosos que los tuyos! Soy la Gerente de Ventas de M&R Global. ¡Si te atreves a tocarme, el equipo legal de nuestra empresa te meterá a la cárcel de por vida!
Al escuchar que afirmaba ser empleada de M&R Global, la expresión de Valeriano cambió y sus ojos se llenaron de un brillo divertido.
Los demás clientes que estaban a punto de defender a Don Belisario guardaron silencio inmediato al escuchar que ella era gerente de esa corporación.
Y no era que fueran cobardes, sino que M&R Global era famosa por proteger a su gente a capa y espada.
Hacía un año, un empleado había sido estafado en un spa por cientos de miles de pesos. Cuando el empleado fue a quejarse, los dueños del local lo echaron a golpes. El caso llegó a oídos de los altos mandos de M&R Global, quienes desplegaron de inmediato a todo su equipo de abogados corporativos. No solo recuperaron el dinero de su empleado, sino el de todas las demás víctimas del fraude.
Desde entonces, nadie en la zona se atrevía a meterse con alguien que trabajara en M&R Global.

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