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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 691

Agustina Méndez, apenas subió las escaleras, pudo escuchar el llanto de Yara a través de la puerta cerrada.

En cambio, en la habitación de Roxana, que estaba en el mismo pasillo, no se escuchaba el menor ruido.

Agustina sonrió con frialdad. «¡Qué corazón tan duro!».

Pero eso le venía muy bien.

—Toc, toc.

Llamó a la puerta y anunció:

—Señorita Yara, voy a entrar.

Al pasar, vio a Yara recostada boca abajo en la cama, llorando a mares.

Como hija de una de las familias más ricas, desde pequeña los mejores tutores le habían enseñado modales y etiqueta impecables.

Y ahora estaba perdiendo toda la compostura por una pequeñez.

Agustina sintió un poco de desprecio, pero no quería seguir escuchando su alboroto, así que se armó de paciencia, se acercó y la consoló con voz suave:

—Señorita Yara, no llore más. Si sigue así, mañana despertará con los ojos hinchados.

—¡Buaaa! ¡Qué importa si se me hinchan! ¡De todos modos a nadie le importo! —replicó Yara con resentimiento.

—¿Por qué dice eso, señorita? Doña Marina y el señor Soler la adoran. Además, escuché que mañana habrá una reunión obligatoria para todos los participantes de la Liga Interuniversitaria. Si va con los ojos rojos e hinchados, ¿no teme que los demás se den cuenta de que algo anda mal?

La imagen pública de Yara era la de la princesa más mimada de su casa, así que no podía permitirse que la vieran con los ojos hinchados. Al instante, detuvo su llanto.

Agustina suspiró aliviada al ver que se calmaba y aprovechó para entregarle su tónico especial.

—Con tanta tristeza, debe beber su tónico para recuperar energías. De lo contrario, mañana su piel lucirá apagada. Iré abajo a buscar un poco de hielo para que se ponga en los ojos.

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