¡Y la dejaron hablando sola!
Caleb también sintió que su excusa estaba fuera de lugar, pero tenían el tiempo en contra y no se detuvo a reprenderla.
—Basta de tonterías, entren a registrarse ya —urgió de nuevo.
Yara se enojó aún más.
***
Dado que había muchos participantes, la Universidad de Veridia habilitó su enorme centro de actividades y lo dividió en áreas de descanso independientes para recibirlos a todos.
Antes de que comenzaran las competencias, cada grupo esperaba en su respectiva zona.
Cuando los demás vieron entrar al equipo de la Universidad del Sur marchando con firmeza, se quedaron boquiabiertos.
En años anteriores, los estudiantes de esa universidad entraban ansiosos y temblando de nervios.
Parecían querer cavar un hoyo y esconderse bajo tierra.
Pero esta vez era diferente.
Caminaban con la cabeza en alto, llenos de energía y confianza.
Mientras todos seguían asombrados, notaron a Yara vestida de gala.
Al principio, muchos no entendían por qué Yara había rechazado la Universidad de Veridia para irse a estudiar a Puerto Esperanza.
Pero luego de que se hiciera público el compromiso matrimonial entre la familia Soler y la familia Sandoval, sumado a la noticia de que Don Abelardo era el rector de la Universidad del Sur, comprendieron que ella tenía sus propios planes.
Quienes antes no le daban importancia, ahora cambiaron de actitud y comenzaron a llenarla de halagos.
Después de todo, ¡era la hija de la familia más rica, con padres y tíos poderosos, y tres hermanos mayores que la consentían! ¡Una verdadera princesa de cuento!
—¡Qué belleza, Yara! Vi ese collar en la página oficial y cuesta cientos de miles de pesos.
—Así es, ¿quién se atrevería a decir que quieres llamar la atención? ¡La que diga eso seguro es por pura envidia! Si alguien abre la boca, ¡nosotras mismas la pondremos en su lugar!
Yara estaba cada vez más feliz con lo que escuchaba.
Mientras tanto, Roxana ya había ido a la sala de descanso de la Universidad del Sur con sus compañeros. Al ver la actitud presuntuosa de Yara, no pudo evitar sonreír con ironía.
A los demás también les parecía incomprensible que, en lugar de aprovechar el tiempo para descansar o afinar su Cítara Fénix, Yara prefería presumir su ropa y sus joyas.
Aunque no le dijeron nada.
Al fin y al cabo, nadie allí tenía el respaldo económico de la familia Soler.
Ella podía darse el lujo de tomarse la competencia como un pasatiempo; ellos no.
En ese momento, Roxana escuchó que una chica le preguntaba a Yara:
—Oye, Yara, escuché que tu familia es uno de los inversores de esta liga y que tu hermano mayor vendrá como juez. ¿Sabes si será juez en una competencia específica o estará en todo el evento?

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