~MINA~
«¿Es acaso posible?», me pregunté.
Acaso era posible que hubiera vivido engañada durante seis años.
Seis malditos años creyendo una cosa.
Seis años viviendo con aquella ausencia.
Seis jodidos años de sufrimiento, pensando que estaba muerto.
«No. No puede ser», me dije.
—Estás mintiendo —conseguí decir, aunque mi voz salió demasiado débil para toda la rabia que sentía acumulándose dentro de mí.
El hombre seguía de rodillas, respirando con dificultad por la puñalada que le había dado en la espalda, pero aun así tuvo el descaro de mirarme como si fuera yo la que no estaba entendiendo algo evidente.
—No te estoy mintiendo.
—¡Claro que sí, pinche cabrón! —espeté, apretando los puños—. Es una puta trampa.
—¿Y si no lo fuera? —rebatió, golpeándome con fuerza—. ¿Vas a quedarte con la duda?
Tragué con fuerza y sentí que mi determinación para escapar lo más lejos posible se resquebrajaba como un huevo cayendo contra el suelo.
—La única forma de que salgas de la duda es que regreses y lo compruébaes tú misma —insistió, sabiendo que había sembrado la duda en mí.
Aquellas palabras consiguieron lo que las armas, los disparos y los hombres entrando al departamento no habían logrado todavía: me dejaron sin saber hacia dónde correr.
Tenía la puerta a unos cuantos pasos. Podía salir, intentar escapar y esperar que Artem llegara antes de que alguno de esos cabrones me alcanzara.
Eso era lo que debía hacer. Lo sabía.
Todo aquello podía ser otra de las manipulaciones de Ezequiel, una mentira fabricada específicamente para hacerme regresar por voluntad propia al infierno del que acababa de escapar.
El muy maldito me conocía. Sabía qué podía amenazar, qué podía ofrecer y exactamente dónde tenía que golpear para romperme.
Pero precisamente porque lo conocía tan bien, porque sabía hasta dónde llegaba su crueldad, otra posibilidad mucho peor se abrió paso dentro de mi cabeza.
Ezequiel sí era capaz de algo así.
Era perfectamente capaz de haberme mentido durante seis malditos años, de haberme dejado creer todo ese tiempo que estaba muerto solo porque sabía que esa mentira me destruiría.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
Alguien me puede explicar como del 88 salta al 89 del futuro como asi que Lexia esta embarazada de nuevo...
A mi tampoco me deja y tengo saldo...
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...