~ARTEM~
Mi expresión se endureció.
Por supuesto que el hijo de mil putas ya tenía que saberlo.
Habría sido extraño que no se hubiera enterado justo en el mismo momento en que todo ocurrió. En un territorio donde dos organizaciones se vigilaban constantemente, varios hombres de una de ellas apareciendo muertos después de un tiroteo no tardaría mucho en convertirse en información útil para la otra.
—Mis muchachos me dijeron que la policía apenas está armando el rompecabezas —añadió—. Nadie sabe qué chingados hacían esos hombres allí ni quién los recibió a balazos. Yo sé que yo no tuve nada que ver en ese pedo y ahora tú me llamas para preguntarme por otros dos hombres de Montalvo.
Guardé silencio.
—¿Tú no tendrás algo que ver con ese desmadre, ruso? —soltó.
No respondí, aún sabiendo lo astuto que era Valdés.
Valdés soltó una risa baja.
—Mira nomás.
—No he dicho nada.
—No hacía falta.
—No saques conclusiones.
—Yo no saco conclusiones, ruso. Yo observo coincidencias. Y ahorita tengo una bastante bonita enfrente.
Apreté la mandíbula.
—¿Puedes encontrar al Rami y a Chuy o no? —gruñí, cortante.
Valdés soltó otra risita.
—Puedo encontrarlos. Pero hay algo que ya deberías de saber: yo no trabajo de a gratis.
—No te estoy pidiendo que lo hagas gratis.
—Entonces dime qué gano yo con todo esto.
Miré hacia la ventana de la habitación durante unos segundos.
Había pensado en aquello antes de llamarlo. Valdés no iba a mover gente, asumir riesgos y meterse discretamente en los asuntos de Montalvo simplemente porque yo se lo pidiera. Necesitaba algo que realmente le interesara.
Y yo sabía perfectamente qué podía ofrecerle.
—Voy a quitar a Ezequiel Montalvo de tu camino.
El otro lado quedó mudo por un momento.
—Eso es mucho decir.
—No suelo decir cosas que no puedo cumplir.
—¿Me estás diciendo que vas a matar a Montalvo?
—Te estoy diciendo que cuando termine con él dejará de ser un problema para ti.
La voz de Valdés perdió casi toda la burla.
—Eso suena bastante distinto a lo que tu Pakhan estaba dispuesto a ofrecerme en nuestra última reunión.
—Porque Maksim no te lo está ofreciendo.
—¿No?
—No. Te lo estoy ofreciendo yo.
Valdés dejó escapar lentamente el aire.
—Tú solo.
—Yo solo.
—Sin comprometer a la Bratva.
—Exactamente.
—Y sin que Volkov sepa siquiera que estamos teniendo esta conversación.
—También.
Pude imaginar la sonrisa apareciendo en su rostro antes de escucharla en su voz.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
Alguien me puede explicar como del 88 salta al 89 del futuro como asi que Lexia esta embarazada de nuevo...
A mi tampoco me deja y tengo saldo...
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...