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LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO romance Capítulo 48

~ARTEM~

Estaba terminando de desayunar cuando mi teléfono comenzó a timbrar en el bolsillo de mi pantalón. Mina levantó la mirada de su plato de comida y me observó mientras metía mi mano en el bolsillo y sacaba el teléfono.

Miré la pantalla y, por un instante, contuve el aliento al ver el nombre de Maksim.

Carajo.

Sabía exactamente por qué me estaba llamando.

—Debo contestar —le dije a Mina mientras me ponía en pie.

Ella apenas pudo asentir porque yo ya estaba saliendo de la casa para poder hablar con Maksim en el jardín, donde podía tener más privacidad.

—¿Sí?

—Llevas dos días en México y todavía no te has reunido con Valdés para cerrar el trato —dijo Maksim.

Tal como lo supuse, no hubo saludo ni ninguna otra cortesía de su parte. Fue directo al punto que le interesaba y que yo sabía que era por el cual me estaba llamando.

Era obvio que después de estar dos días perdiendo el tiempo en México y no dedicándome a los negocios de la Bratva, como se suponía que debía estar haciendo, Maksim se iba a enfadar. Era una suerte que, hasta ese momento, él no supiera que en realidad no llevaba dos días en México sino tres.

Maksim no tenía ni la menor idea de que me había tocado salir de Chicago a toda prisa para poder llegar a tiempo a Sinaloa para rescatar a Mina de esos hijos de perra. Para él, ese día yo había estado resolviendo unos asuntos personales sin importancia en Chicago y hasta el día siguiente había salido hacia México, no antes.

Inhalé profundamente y tuve que soltarle otra mentira.

M****a. Ya se estaba volviendo una costumbre mentirle y no me gustaba nada hacerlo o tener secretos con él.

—Justamente ahora estoy por salir para reunirme con Valdés. —dije—. Ayer no pudimos reunirnos porque él estaba ocupado con sus propios asuntos.

—¿En serio? —cuestionó y me pregunté si acaso sospechaba lo que en realidad estaba haciendo.

—Así es. Puedes llamar a Valdés si no me crees.

Durante unos segundos guardó silencio, como si de verdad lo hubiera estado considerando.

—No. No es necesario —respondió finalmente—. Confío en ti. No tengo razones para dudar, ¿verdad?

Sentí aquellas palabras como una patada en las pelotas.

Odiaba estar mintiéndole. Lo odiaba en serio.

—No.

—Bien. Entonces infórmame cuando todo haya terminado y espero que esta vez Valdés ya no ponga más peros ni hayan más contratiempos. Necesito aquí a mi Sovietnik y no perdiendo más el tiempo con mierdas en México, cuando pasan cosas más importantes en Chicago.

Tragué saliva y asentí aunque no pudiera verme.

—Lo haré y también haré lo posible porque no haya más atrasos.

—Bien. Te dejo entonces para no ser yo el atraso.

Cortó la llamada y durante unos instantes me quedé viendo hacia la nada y pensando que si el trato con Valdés finalmente se cerraba ese día, ya no tendría más motivos para pasar tanto tiempo en México.

¿Cómo iba a hacer con Mina?

No podía dejarla sola y a su suerte cuando Ezequiel Montalvo la seguía buscando.

Tenía que buscarle una solución a este asunto cuanto antes o contarle todo a Maksim.

[...]

—Maksim mantiene la postura que ya habíamos establecido antes: la Bratva acepta trabajar exclusivamente contigo dentro de las zonas, rutas y operaciones que estén bajo el control de tu cártel, pero no acepta convertirse en tu ejército particular contra Montalvo.

Valdés enarcó una de sus cejas y no parecía nada contento con mis palabras.

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LDTDMR C48: ACUERDO CERRADO 2

LDTDMR C48: ACUERDO CERRADO 3

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