3-Kennedy
—Así que, ya que el gato no está… ¿qué van a hacer los ratones? —dijo Tommy, bromeando.
—Este ratón tiene tarea que hacer, y el Beta me dio algo para probar este fin de semana, así que vamos a jugar a las escondidas. —Todos levantaron la vista con esa frase. Sus caras de sorpresa me dijeron que tendría que ganarme mi libertad.
—No es buena idea, Ken. Ya escuchaste a Jeremiah. Se va a volver loco si se entera de que te dejamos ir sola al bosque —Ben intenta apagar la idea antes de que siquiera empiece.
—¡Fue idea de tu papá! ¡Vamos, Ben! ¿Sí? ¿Por favor?
—Eh, no.
—Jason, ayúdame. Fue una tarea asignada por el Beta, puedes preguntarle tú mismo.
—Puedo garantizar que él no te asignaría algo justo el mismo fin de semana en que el Alfa, la Luna, el Gamma, el Delta y Jeremiah están fuera. Hasta él sabe lo que Jeremiah haría si alguno de nosotros permitiera eso. Y él estará demasiado ocupado dirigiendo la manada como para supervisarte. No hay manera. Te quiero, Ken, pero quiero más a mis bolas —se rió.
—Eh… Tommy, ¿tú qué dices?
—Si ellos se niegan, yo también. Eres demasiado cuando estás en tu modo de "pruebas".Y además me duele el cerebro.
—¿En serio? Ugh, traidores… —lo veía venir, pero valía la pena intentarlo—. Me voy a cambiar. ¿Todavía hacemos noche de películas? ¿O tampoco tengo permiso para eso ya que Jeremiah no está presente? —Me di la vuelta antes de que pudieran responder.
No era su culpa, pero odiaba sentirme como una prisionera. Claramente no había hecho lo suficiente para probarme a mí misma. Tendría que duplicar el entrenamiento.
—¡De fijo veremos una película! ¿Te vas a poner esa cosa sexy que te regalé para Navidad? —gritó Tommy por el pasillo.
Me giré para lanzarle una mirada asesina, pero cedí cuando movió las cejas arriba y abajo.
—Ni en sueños, traidor —le sonreí—. Por tu incapacidad de crecer un par y ayudarme, me voy a poner un montón de capas feas y desaliñadas. —Me di vuelta para irme a mi cuarto cuando lo escuché murmurar:
—Las capas son más divertidas… es como desenvolver un regalo.
Todo un degenerado.
No hicimos gran cosa durante todo el fin de semana, y yo casi no salí de mi cuarto, mucho menos de la manada. Era más fácil que recibir sermones por intentar escaparme. Mantuve distancia de los chicos. Mientras más tiempo pasaba Jeremiah lejos, más me irritaba sentirme como una prisionera, y ellos no se merecían esa ira.
El domingo recibí una llamada de tía Beth, y los demás recibieron un mensaje por enlace mental de parte del tío James. Yo no podía hacerlo porque no era un miembro oficial de la manada. Nuestros ancianos encontraron información que insinuaba que los humanos no podían soportar el enlace de la manada y que intentarlo podía matarme. Así que, naturalmente, tía Beth dijo absolutamente que no, y ni siquiera aceptaba hablar del tema.
Algo pasó y tuvieron que quedarse un día más. No era propio de ella ser tan vaga, pero tal vez había gente alrededor y ese "algo" no era de conocimiento público. Extrañaba a Jeremiah, y las pesadillas estaban empeorando. Todos lo sabían; era otra cosa de la que no hablábamos.
Ben se quedó conmigo anoche después de la llamada. Ni siquiera esperó a que tuviera la pesadilla. Simplemente me siguió a mi cuarto, sin decir una palabra, se metió en la cama detrás de mí y me abrazó mientras yo apretaba la camiseta de Jer, inhalando un aroma que ya había empezado a desvanecerse después de dos días. Las pesadillas parecían peores cuando no esperaba que Jer estuviera presente.
Nadie entendía del todo la conexión que teníamos él y yo; a veces era como si fuéramos gemelos: podíamos sentir las emociones del otro y comunicarnos sin hablar ni usar el enlace mental. Era algo innato.
Lo peor era que no había sabido nada de Jeremiah en dos días. No creía que alguna vez hubiéramos pasado más de 24 horas sin hablar o enviarnos mensajes. Nada se sentía "mal", pero algo definitivamente cambió; era palpable en el aire y me tenía bastante asustada.
La escuela fue difícil el lunes. Incluso con Ben tratando de calmarme, la pesadilla seguía repitiéndose una y otra vez y no podía detenerla ni salir de ella. Ambos estábamos cansados, él simplemente sabía esconderlo mejor. Adopté su estilo y pasé en silencio por nuestro entrenamiento de la mañana y mi primera clase.
Estaba perdida en mis pensamientos después de cambiar mis libros en mi casillero para mi segunda clase.
—¿Muy ocupada anoche entreteniendo? Te ves un poco mal… aunque tal vez así te gusta. ¿Así mantienes contentos a todos esos chicos? Espero que te paguen bien por los servicios, Kennedy.
—Tan ingeniosa, Janelle. Qué bueno saber que nuestro sistema educativo no se desperdició contigo —ni siquiera la miré mientras caminaba. Le tomaría unos minutos darse cuenta de que la llamé estúpida. Suficiente tiempo para llegar a mi siguiente clase.
—¿Todavía siguen con eso? —preguntó Jason desde el asiento detrás de mí. Di un salto; condenado ninja.
—Sí. Es un clásico para ella, pero solo saca esa estupidez cuando Jer no está y no tiene nada mejor de qué hablar. Aparentemente ustedes no dan suficiente miedo como para mantenerla lejos con solo estar presentes. Van a tener que trabajar en eso —le di una sonrisa cansada.
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