Ryker
¿Por qué estaba él preocupado por ella? ¿Por qué estaba sola si no podían localizarla? ¿Y por qué carajos no podían contactarla? Dijo que odiaba que desapareciera así. ¿Lo hacía seguido?
Mi mente era un caos. Sentía una presión por el pánico de pensar que estaba perdida, aunque la tenía frente a mí. Quería ir con ella, abrazarla. Eso nos calmaría a mi lobo y a mí, pero no podíamos, todavía no. Mi compañera estaba a salvo en mi manada, pero había estado sola y nadie sabía dónde, sin protección.
“¡Maldita sea!” Inhalé y exhalé profundamente. Necesitaba mantener la calma o podría transformarme sin control. No me había pasado algo así desde mi primera transformación. Seguía recordándole a mi lobo que nadie sabía que ella era nuestra compañera y que no era así como se iba a enterar, si es que decidía decírselo.
Seguí a los demás e intenté tranquilizar mis pensamientos y los de mi lobo mientras caminábamos. Necesitaba escuchar la conversación. Tenía que haber una razón para todo aquello.
Gracias a la Diosa por Greta. Al menos ella estaba pensando lo mismo que yo, podía verlo.
—¿Por qué no te han iniciado en la manada?
¡¿Qué?! ¡¿De qué carajos me había perdido?!
Greta se alejó con ella e incluso con mi oído superdesarrollado, había demasiado ruido para escucharlas con claridad desde el otro lado del campo.
¿No era parte de la manada? Eso fue lo que escuché. ¿Era una humana en una manada de lobos, visitando a otra manada de lobos y no tenía vínculos sólidos con ninguna? Así que, si los atacaran o sufrieran una emboscada y se la llevaran, nunca la encontrarían. Aquello no podía estar bien.
En ese momento me importaba un bledo quién se enterara. Bueno, eso no era del todo cierto, pero estaba dejando que mis emociones tomaran el control.
Él se volteó para verme.
—¿Qué pasa?
—¿Escuché bien? ¿Kennedy no ha sido iniciada en tu manada y desaparece así como así?
—Algo así. —Su mirada se volvió sombría, aunque intentó ocultarlo—. Es una historia larga. Y no es que se pierda, es que es muy buena escondiéndose de todos.
—Calienta conmigo, tengo tiempo. No tengo humanos en mi manada, pero en una que absorbí sí hay, así que me interesa saber qué opinas. Ella lleva mucho tiempo con ustedes. ¿Por qué no iniciarla si es importante para ti? Está muy claro que te importa y, mientras mi hermana esté de acuerdo, no voy a interferir. Evidentemente tiene un lugar en sus filas y sabe pelear, ¿entonces cuál es el problema?
Adorné un poco la verdad. No tenía idea de si mi nueva manada tenía humanos, pero quería saber su experiencia. Y necesitaba saber qué tipo de relación tenían ellos. Era fácil usar a mi hermana como excusa.
—No es tan complicado en realidad. Kennedy y yo somos muy unidos; lo más que se puede sin ser hermanos de sangre, y por nuestra situación, tal vez hasta más.
En ese instante tenía toda mi atención y ya ni siquiera pretendía que estaba calentando.
—¿A qué te refieres exactamente? ¿Mi hermana está a salvo contigo? —Le lancé mi mejor mirada de hermano mayor protector, aunque odié admitir que pensé en mis propios sentimientos antes que en los de ella.
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—¡¿Qué?! Ah, sí. Se me olvida que no todos conocen nuestra historia, perdón. Es algo que todos saben en nuestra manada. Kennedy y yo somos gemelos.

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