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La Luna no deseada por el Alfa romance Capítulo 52

Ryker

—¿Por qué no vas y hablas con ella de una vez? —la pregunta de mi lobo había sido la misma todos los días.

Ese día estábamos observando a Kennedy, a Rayna y a algunos de los muchachos jugar con los cachorros. Era fascinante. No me costó mucho convencerlo de detenernos durante nuestro recorrido por la frontera.

—Porque no confío en que te vayas a comportar, por eso.

—Así que mejor te escondes como un cobarde y luego la sigues a todos lados como un acosador. Eso tiene mucho más sentido.

—No la estoy acosando. Intento entenderla. Además, ella tampoco ha hecho ningún esfuerzo por acercarse a mí.

—¿Te vas a quedar con esa versión, ¿no? Dejar la puerta de tu balcón abierta con la esperanza de escucharla gemir tu nombre no es una invitación para hablar. También recuerda que es humana y no tiene los mismos sentidos que nosotros. Vas a tener que estar en el mismo cuarto que ella para que te hable, idiota.

—Se lo juro a la Diosa: si Danny la abraza una sola vez más, voy a arrancarle los brazos.

Ellos sabían que yo estaba allí y él lo hacía solo para provocarme. Estaba funcionando. Mantenía todos mis músculos tensos para resistir el impulso de cumplir mi amenaza.

—Y luego dices que el que no tiene control soy yo —se burló mi lobo—. Están jugando y es obvio que le gusta ganar. No puedes obligar a todo el mundo a alejarse de ella. Por lo que hemos visto en nuestro acoso, me di cuenta de que no es muy fanática de que le digan qué hacer.

—Jeremiah ya nos había dicho eso. No me sorprendía que se confirmara. En serio te odio a veces, ¿lo sabes? Josh, ¿alguna noticia de Claude? —pregunté por el vínculo—. Desapareció después de la reunión de la semana pasada. Ya deberíamos haber escuchado alguna queja de su parte.

No podía seguir concentrado en ella. Necesitábamos algo que nos distrajera de nuestra distracción.

—Nada, Alfa —respondió Josh—. ¿En dónde estás? Llevo corriendo media hora. Ya debería haber pasado junto a ti.

—Me detuve un momento. Necesitaba ver algo más de cerca.

No podía mostrar debilidad ni tener una debilidad como una compañera humana en ese momento. Tenía que controlar las amenazas y neutralizar lo que pudiera antes de siquiera considerar hablar con Kennedy sobre nuestra situación.

Mi lobo y yo habíamos tenido varias discusiones sobre qué hacer. Él no aceptaría a una Luna elegida, así que eso quedaba descartado, y yo estaba de acuerdo. Sabía que seríamos más fuertes teniendo a nuestra compañera predestinada, pero seguía sin saber cómo funcionaba eso con alguien humano.

Probablemente debería contarle la verdad a Josh y tal vez a Robin para que me ayudaran a investigar. Pero, si se lo decía a Robin, encontraría la forma de mantener a Kennedy allí y lo más seguro era que se lo dijera a mi hermana y a mi madre. Entonces la decisión nunca sería mía ni de ella. No podía permitir eso. Todavía no.

Kennedy estaba más segura si nadie sabía que era mi compañera. Jeremiah podía protegerlas a ambas y, si enviaba guerreros para ayudar, no sería extraño ya que él era el compañero de mi hermana.

***

Ignorando las burlas constantes de mi lobo y de mi Beta, logré mantenerme alejado de Kennedy toda la semana y tuve un descanso de los rumores sobre miembros descontentos de la manada. Las estupideces de Claude estaban detrás de la mayor revuelta y su territorio estaba cerca, así que Josh y yo pudimos ir hasta allá y regresar a casa cada noche.

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