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La Luna no deseada por el Alfa romance Capítulo 55

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Bennet me compró una estatua de lobo de la que se dio cuenta que no dejaba de ver. Me llamaba la atención cada vez que pasábamos por la tienda. Me sentí atraída hacia ella por alguna razón y el dueño dijo que era de buena suerte; me contó una historia larguísima sobre la luna y su posición al momento de tallar la madera.

Era una pieza tallada con mucho detalle, se veía casi real, barnizada en un negro intenso con pequeños fragmentos plateados que hacían que el pelaje brillara cuando la movía en diferentes direcciones. Lo que más destacaba eran sus ojos de cristal rojo tallado. Por la forma en que atrapaban la luz, parecía que la estatua te estaba mirando, siguiendo cada uno de tus movimientos. Tenía una apariencia amenazante, pero al mismo tiempo era reconfortante o quizá protectora.

Hablando de protección, creía que Ben había venido con nosotros solo para asegurarse de que nunca me quedara a solas con ninguno de los chicos de la Luna Oscura; se la pasó quejándose de que Bennet me hubiera comprado un regalo durante todo el camino de regreso a la casa de la manada. Tal vez debía hablar en serio con él.

Nuestra última mañana fue agridulce. Disfruté la mayor parte del tiempo que pasé allí. Greta y los niños fueron una distracción inesperada y maravillosa. Estaba claro que los rumores no siempre decían la verdad. Bennet y Danny nos encontraron en las camionetas mientras terminábamos de empacar. Rayna los abrazó a ambos y murmuró que su hermano era un adicto al trabajo.

—Ya sabes cómo es. Él y Josh tienen que organizar la manada de Edward. Nadie pensó que fuera a ser para tanto, pero hay muchos otros miembros de la manada con exigencias, y cada vez que arreglan algo, o más bien a alguien, surge algún otro “problemita” —Bennet le respondió y luego, por alguna razón, me miró a mí.

Le pregunté a Danny:

—¿Greta está aquí o se fue con su Alfa? Me gustaría despedirme y agradecerle por aguantarme. Sé que le tocó entrenarme y aprecio su paciencia.

—Créeme, le encantó tenerte aquí. A todos nos gustó. Ahora está trabajando con el Alfa, pero estará con nosotros para la ceremonia de unión, no te preocupes. —Me abrazó por mucho más tiempo del necesario y, por cómo se rio entre dientes, se notaba que lo disfrutó.

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