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Salí rápido antes de que la tía Beth empezara a sacar conclusiones. En realidad, no había habido problemas graves. La mayoría de las chicas solo se creían mucho, y aunque algunas habían intentado cumplir sus amenazas, yo era lo bastante buena peleando para defenderme sola y no meterme en líos.
El punto no era que yo quisiera quitárselo o que no lo mereciera. Era que la Diosa de la Luna demostró que no era digna, y eso les dio permiso para ser odiosas. De todos modos, solo compartía un par de clases con las más pesadas; por suerte nací inteligente y con ganas de hacer bien las cosas.
—Te quiero de vuelta a las dos para el peinado y el maquillaje, ¿me escuchaste, jovencita?
La escuché gritar desde el pasillo y solo me reí. Podía bromear con ella, pero no le daría problemas por nada del mundo en el día de Rayna y Jer. Los dos estaban muy felices y no podía desearle una mejor compañera. Tenía una calma que emanaba por todos lados y todos habíamos mejorado gracias a eso.
Ben y Tommy se habían estado turnando para ir a clase conmigo. Jason estaba en modo Gamma, pegado a Rayna cada vez que ella salía a la manada para aprender todo de su papá. Extrañaba su compañía tranquila en el salón, pero así eran las cosas en aquel momento en que nos estábamos volviendo adultos y empezábamos a hacer nuestras propias actividades. De hecho, debía agradecer que estuviéramos haciendo aquella transición poco a poco, para que cuando me fuera a la universidad no fuera tan repentino.
Los preparativos para la fiesta estaban a todo lo que daban cuando llegué de la escuela. Solo era el ensayo, pero la tía Beth no se estaba con juegos. Haríamos el ensayo de la ceremonia, que no debía tomarnos más de una hora, y luego habría cena y fiesta. Aquello me recordaba a una boda a la que fui con mis papás una vez, en la que mi mamá fue dama de honor.
Había un área delimitada para la Ceremonia de Luna y nadie tenía permitido tocar nada una vez que termináramos de aprender nuestros lugares y funciones. Había flores blancas colgando de arcos que rodeaban los asientos y en el respaldo de cada silla. Solo había sillas suficientes para los ancianos y los líderes; el resto de la manada se quedaría de pie atrás para ver cómo Rayna se convertía en nuestra futura Luna.

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