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La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 258

Capítulo 258: Las garras de su estúpido primo.

Marina no podía creer lo que escuchaba, ¿de verdad? ¿Este era Esteban? El mismo hombre frío que la corrió de su vida sin importarle nada de lo que ella sentiría.

Ella simplemente no tenía nada que decir, ¿qué podía decir? Ya todo lo que se había aguantado lo había sacado; le dolía la garganta por haber dejado salir aquel tremendo nudo que cargaba desde el día en que se dio por vencida en el aeropuerto.

En un acto que Marina no esperó, Esteban la atrajo hacia su pecho y la abrazó; aquel abrazo lo hizo como nunca lo había hecho. Ese abrazo, por un momento, le hizo olvidar todo el peso que cargaba en su espalda; ese abrazo la hizo sentir como cuando no sabía nada, como cuando creía que su vida no podía ser más perfecta.

Marina y Esteban permanecieron así por largo rato, sin imaginar que Renata había escuchado todas y cada una de las palabras que su madre le había lanzado a su padre.

La menor sentía que el corazón se le iba a salir; ella no imaginaba el dolor tan grande que su madre había atravesado en el momento en que su padre se fue. Para ella, su madre era la peor mujer; era la mujer que había robado un hombre que no era para

ella, pensamientos inducidos por Lorena.

En palabras de Lorena, Marina había llegado a la vida de su padre y se había aprovechado de él y su soledad, pero escuchar cómo su padre admitía que era él quien había fallado era algo que venía a quitar la cortina que había creado aquella mujer.

—¿Qué vamos a hacer? Nuestras hijas se quieren matar por un niño... —dijo Marina, cambiando el tema, pues no se sentía nada cómoda con la cercanía de Esteban.

¿Cómo podría sentirse cómoda? Ella se suponía que había decidido rehacer su vida; ella ya estaba intentando algo con Efraín que, ahora que lo pensaba bien, ya ni siquiera sabía si habría futuro o no con él.

Lo más probable era que sería lo primero, pues con todo lo que estaba ocurriendo, ¿Cómo podrían enfocarse en ello?

Ella necesitaba toda su atención puesta en sus dos hijas; de lo contrario, tal como decía Esteban, el futuro de ambas se podía vislumbrar bastante gris.

—¿Cuándo estarías enviando a Renata a Londres?

—dijo Marina con resignación, puesto que ya había tomado una decisión. Una que ni Esteban se hubiera imaginado.

—Lo antes posible, sé que suena radical, Marina, créeme, Woldingham no es un mal lugar, le gustará, incluso puede ser muy beneficioso para su futuro. Si todo sale bien, podríamos enviar a Diana también; por el momento solo pensé en Renata porque me preocupa la actitud que ha tomado contigo y esto no es nuevo, esto es de años, no es de meses y no es algo que debamos tomar a la ligera.

—Yo... Yo me voy con ella; nos vamos a ir las tres o ninguna se va a ir. Tal vez un cambio de aires venga a mejorar las cosas. —dijo Marina sabiendo lo que implicaba aquella decisión.

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