Capítulo 275: Soy una ridícula.
—¡NO! ¡NO! Yo... Yo no... —dijo Efraín con evidente desesperación.
—¿Sabes una cosa, Efraín? Ya no intentes arreglar esto, ya no... Estoy cansada, estoy agotada, ya no me quedan energías para seguir peleando, para seguir queriendo fingir que todo está bien...
Efraín, mi vida se está cayendo a pedazos y lo único que busco es: encontrar el punto medio, saber que mis hijas estarán bien; lo único que busco es un poco de paz y tranquilidad, busco dónde sentirme parte de algo.
La historia con Esteban Montemayor se acabó, se acabó desde hace meses; aún trato de recoger los pedazos que quedan de mí y... Me duele lo que voy a decir, pero no quiero recoger más pedazos, ya no, no más...
—¿Qué quieres decir con eso?
—Quiero decir que... Se acabó, Efraín, se acabó; lo que sea que teníamos, se acabó. Definitivamente no estaba lista para comenzar algo, y aun así, lo comencé. No sé en qué parte de toda mi vida tenía la cabeza, como para pensar que en ocho meses superaría mi separación. —dijo Marina moviendo la cabeza en negación, mientras apretaba
fuertemente sus puños.
Efraín sintió como un fuerte dolor le invadió el pecho al ver como el semblante tranquilo de Marina se rompió y comenzó a llorar.
—No... no sé en qué demonios pensaba, no sé qué hice para seguir cometiendo error tras error. Yo...
yo no pedí nada de esto, yo no pedí vivir nada de esto, yo, yo no estaba buscando nada de esto...
Tú llegaste, me pintaste un mundo, una vida diferente... Llegaste y mostraste ser un hombre maduro, te jactaste de ser diferente, pero, mírate, al final, estás haciendo lo mismo.
Efraín se acercó a ella, intentó tomar sus manos, intentó abrazarla al verla llorando, pero ella no se lo permitió.
—¡No! ¡No te me acerques! No, por favor, no quiero que te acerques...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Mujer Que Nunca Fui (de Alut)