Capítulo 276: ¿Por qué demonios te sigues equivocando?
—Marina... Por favor, solo escúchame, yo... Yo no sé qué me ocurrió, yo solo... ¡Estaba celoso! ¡Estaba furioso! ¡No pensaba con claridad! Ella no significa nada, ella solo, solo...
—No me importa si solo fue sexo casual, si es algo que haces a menudo; no me importa si hoy, saliendo de aquí, vas y vuelves con ella. Efraín, si a la primera molestia, a la primera duda, harás lo mismo, de una vez te digo, estás completamente jodido y yo, yo no pienso pasar por esto una y otra vez.
Entenderás que, con justa razón, ahora mismo subiré por mis hijas y sus cosas; este en definitiva no es mi hogar, nunca lo fue. Yo no puedo pagar esta casa, yo no tengo el dinero que ustedes los Montemayor tienen, yo solo me tengo a mí misma y con eso debería bastar.
—No, no, esta casa, ¡te la regalo! ¿Yo para qué querría esta casa? ¡No! ¡No! Marina, solo, solo dame una oportunidad más, solo confía en mí una vez más, puedo cambiar, puedo mejorar, puedo dejar esa vida atrás.
—Hazlo, por tu bien, hazlo, ya no eres un chamaco de 17 o 18 años, ya eres un adulto y, si continúas por
ese camino, créeme, yo seré el menor de tus problemas. —dijo Marina tratando de calmarse.
Ella sabía que Ofelia estaba cuidando a sus niñas, pero las conocía y nada le aseguraba que alguna de ellas se fuese a escabullir y escuchar una plática que ya no tenía caso que escucharan o supieran.
—No necesito una casa, necesitaba un hogar, desde siempre lo he necesitado, desde siempre he buscado en dónde sentirme parte de algo, pero veo que no, no necesito depender de alguien para eso, ese ha sido mi mayor error.
—Marina, ¿qué estás queriéndome decir?
—Lo que ya te he dicho desde hace varios minutos...
Esto se acabó, tú y yo no podemos seguir juntos. Tú y yo nunca debimos estar juntos, yo nunca debí creer que merecía rehacer mi vida, nunca debí mirar tan arriba.
—Marina, yo, yo no quise hacer algo que te dañara, yo, de ver... de verdad. Solo necesito una oportunidad, solo necesito eso, necesito que confíes en mí, ¡te necesito! Marina, tú no puedes simplemente terminar esto por...
—Ni tú mismo te atreves a pronunciar lo que sucedió, ¿Por qué yo debo aceptarlo? ¿Por qué? ¿Por qué necesito de ti? ¿Por qué dependo de ti? ¿Por qué
pasé de depender de Esteban a depender de ti?
No, Efráin, yo confié en ti, por nuestro pasado, yo...
¡Ay, Dios! La verdad es que, mira, dejemos las cosas así; no tengo ni ganas ni fuerzas para seguir con esto. La verdad es que solo quiero que me dejes, no quiero seguir hablando contigo, no quiero seguir así, por favor, mira, solo voy a ir por mis hijas; las llaves de la casa ya te las di y esto, todo esto es tuyo; me voy como llegué y ya.
—Marina, ¿qué, no me escuchas? ¡Esta es tu casa!
Efraín se llevó las manos al cabello, comenzó a caminar en círculos; no tenía idea de qué hacer, no sabía cómo hacer cambiar de opinión, no sabía cómo detener a Marina. Se maldijo una y otra vez; él se sentía molesto, frustrado, quería gritar, quería decirle que no, que ella no podía dejarlo, que él la amaba, que le daba todo lo que tenía, pero que se quedara a su lado.
Este hombre jamás se había topado con una mujer que lo tratase con la "indiferencia" que ella lo había
hecho. Todas las mujeres con las que él, en algún momento, había salido siempre se adaptaban a lo que él decía, aceptaban sus decisiones; Marina había hecho todo lo contrario.
Ella acababa de mandarlo al demonio sin gritos, sin amenazas, solo lágrimas, dolorosas lágrimas que se le habían clavado muy en su interior. Sin poder soportar más aquella situación, decidió irse, decidió darle un espacio para que ella se calmara y tocar el tema.
Marina, por su lado, al subir las escaleras, solo pudo recargar su cuerpo en la primera puerta, puso su mano en la boca y comenzó a llorar; ya no tenía a Efraín frente a ella, ya no tenía que fingir fuerza. Al escuchar cómo la puerta de la entrada se cerró, supo que todo se había acabado.
—¿Por qué Marina? ¿Por qué? ¿Por qué demonios te sigues equivocando?
Alut author
Estimadas y estimados
Marina a tomado su decisión, ¿Será que Efraín la acepte?

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