Capítulo 280: ¿Adelina? ¿Estás bien?
—¡Mírenla! ¡Ahí está! —dijo Dominika señalando a Adelina. —¡La misma mujer que ven en pantalla es la que está ahí! ¿Acaso no te bastó con cogerte a un hombre comprometido? ¿Por qué estás aquí?
¿Acaso no tienes dignidad? ¿De verdad necesitabas venir a cerciorarte de que Alessandro se casaba?
¡Adelina Salas Toledo! ¿Quién demonios te ha hecho pensar que podías venir aquí e irte como si nada?
Mientras tanto, Patrik había notado con anterioridad que personal del staff actuaba de manera un tanto extraña, por lo que pidió a Jones que investigara; sin embargo, el hombre estaba fuera del salón y, tan pronto como estaba dando la orden, comenzó todo el discurso de aquella elegante novia.
Tras comenzar las fotografías, Patrik perdió de vista a Lina, quien se encontraba cerca de donde estaba la mesa principal. Con ello le quedaba claro que todo esto era parte de un plan para afectar a Lina.
El hombre no lo tuvo que pensar dos veces; caminó hacia donde estaba el equipo de audio, el cual estaba encerrado en un vehículo, lo cual le impedía hablar con el par de hombres encargados de ello.
—¡Abran! —exigió Patrik, pero los hombres se negaban a hacerlo.
Todo ello sucedió al mismo tiempo en que Dominika estaba exhibiendo a Lina de una manera tan humillante.
A Patrik normalmente no le gustaba mostrar qué clase de persona era, pero, al ver la situación, al ver que los hombres atrincherados en la camioneta no abrían, sacó su arma y disparó hacia la chapa de la puerta.
Aquel disparo retumbó y provocó que los hombres dentro sintieran pánico; ellos sabían que habría caos, pero no que estarían implicadas armas.
Patrik por su lado, abrió la puerta y les apuntó con el arma; luego de ello dijo:
—Apaguen el puto video y audio o asuman las consecuencias.
Uno de los dos encargados de esa función apagó todo, con lo que se hizo un silencio abrumador.
Dominika al ver que el video se cortaba y se terminaba el audio, caminó hacia la mujer que estaba siendo iluminada. Adelina, por su lado, había tratado de salir, pero las damas de honor se lo impidieron.
—¡Tú! ¡Maldita mujer! ¿Acaso no te basto con acostarte con mi marido? ¿Qué demonios haces aquí? ¿Por qué estás aquí? ¿Qué demonios quieres demostrar estando aquí? —volvió a preguntar Dominika llena de furia.
—¡Basta, Dominika! ¡Basta! —dijo Alessandro tratando de controlar a su mujer.
El hombre la tomó del brazo, pero este fue inmediatamente inmovilizado por el padre furioso de la novia.
—¡Eres un desgraciado! —¡Eres un degenerado! — ¡Esto no se va a quedar así! —¡Firmaste un acuerdo prenupcial! —¡Tú y tu maldita familia se van a arrepentir! —decía el padre furioso.
Dominika por su parte, teniendo frente a ella a Lina, la miró con los ojos llenos de lágrimas y dijo:


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