Capítulo 279: ¿Quién es ella, Alessandro?
En el rostro de la bella Dominika se dibujó una sonrisa; en la pantalla bien pudieron ser enfocados sus ojos azul grisáceos.
Aquella mirada podría decirse que era una locura, pero se enfocó en una sola mujer. El evento había comenzado; aún faltaban muchas cosas por llevarse a cabo, pero se notaba que la flamante novia necesitaba ese brindis.
Luego de ello, la pantalla comenzó a mostrar imágenes de ella y de Alessandro siendo niños, siendo adolescentes, siendo adultos...
—Hoy es un día muy especial, hoy la familia Stephanoni se une a la familia Velez, no solo por el amor, sino también por tradición. Nuestros padres se conocieron jugando golf, nuestros hermanos fueron juntos a la escuela, Alessandro y yo nos conocimos hace 15 años en aquellas barbacoas de fin de semana en donde... —Dominika hizo una pausa y dejó salir una elegante sonrisita.
Esa mujer estaba mostrando la educación y propiedad con la que había sido educada; no dejaba pasar algún gesto o falla que estuviera fuera de lo que había aprendido.
—Esas barbacoas donde toda la familia se reunía
para hacer planes a futuro, mi querido Alessandro, llevamos 15 años de conocernos...
Se escuchó el murmullo de felicidad de los presentes al ver cómo en la pantalla comenzaban a mostrarse imágenes de la feliz pareja siendo novios.
—Bueno, te llegué a ver cuando era niña, pero vivir en Londres me alejó de ti; si no, podría decir que te conozco de toda la vida; ahora bien, te conozco desde hace 15 años, llevamos, ¿qué? Catorce años unidos como novios, como pareja, luchando mano a mano para hacer nuestra propia carrera.
Alessandro solo miraba orgulloso a su flamante esposa, sonreía como solo él podía hacerlo; no cabía duda de que era un tipo atractivo, razón por la que más de una había caído en sus encantos.
—Alessandro, mi vida, he confiado en ti desde que te conozco. Eres un buen hombre, vienes de una muy buena familia, tienes un conocimiento increíble; esa cabeza tuya es un mundo de conocimiento.
Yo aún no logro comprender cómo es que te cabe tanto. Eres un excelente médico, eres un hombre muy atractivo y de verdad, de verdad, aún no me cabe en la cabeza...
Dominika hizo una pausa, su sonrisa se le borró y
dijo:
—No me cabe en la cabeza. ¿Dónde sacas tiempo para todo? Para ti, para mí, para tu familia, ¡Wow!
¡Eres un superhombre! Tienes toda tu agenda armada, tienes tiempo para tus pacientes, para tus amigos y tienes tiempo para tus amantes...
El salón se quedó en silencio, las sonrisas se apagaron de momento, todos se llevaron las manos a la boca como queriendo callar lo que se mostraba en imágenes.
Alessandro se levantó y quiso tomar el micrófono de la mano de Dominika pero esta se lo negó; incluso se alejó de él.

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