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La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 95

Lina revisaba el documento que debía firmar, trataba de concentrarse en ello, pero por más que lo hacía, simplemente, no podía. Harta de perder el tiempo en aquello y preocupada por cometer algún error, al final desertó.

—Dalia, voy a salir a comer, regreso en una hora. —dijo Lina saliendo de su oficina tratando de encontrar un poco de paz.

Hoy finalmente había regresado a su trabajo; sus “vacaciones” habían terminado y debía ponerse la máscara que siempre usaba con todos. Hoy debía verse como la chica feliz, sonriente y valiente que tenía el mundo resuelto; sin embargo, esta vez, por más que lo intentaba, no podía, simplemente no podía.

Salió de su oficina, tomó su auto y condujo hacia el lago de Chapultepec. Al llegar al estacionamiento, caminó hasta encontrar una banquita, se sentó y se perdió en el último recuerdo que decidió que quería tener de él.

---Horas antes ---

La luz del sol se comenzaba a colar por la ventana; Lina despertaba mientras un brazo conocido rodeaba su cintura. Se movió y su cuerpo le dolió. La noche había sido larga, cansada y llena de emociones que no podía explicarse bien.

¿En qué momento las cosas habían cambiado de “lárgate” a esto? Lo sabía y se sentía la más idiota por ello; al final, no había sido la más fuerte que se podía; al final, se había dejado llevar por la gran atracción que sentía por aquel hombre.

—Buenos días… —Se escuchó la voz ronca y somnolienta de Alessandro Vélez.

—Buenos días… —respondió sabiendo lo que venía a continuación.

Él apretó su agarre, la giró y la atrajo hacia su cuerpo, haciendo que ella pudiera verlo a la cara.

—Luces muy bella al despertar… Aunque debo reconocer que anoche necesitabas un buen baño… —Expresó como si ya todo estuviera solucionado.

Lina lo miró, cerró los ojos y no dijo mucho, al menos no lo diría en ese momento.

—Debo levantarme, es hora de prepararme para ir a la oficina. ¿Tienes guardia hoy?

—Sí, comienza a las 3:00 pm y salgo hasta el miércoles a esa misma hora, ¿por? ¿Quieres que venga a verte saliendo?

Lina se levantó, no se preocupó por cubrir su cuerpo desnudo, no vio la necesidad y simplemente no quiso hacerlo. Ella pudo sentir la mirada de él sobre todo su cuerpo; bien podía observar las marcas que había dejado y se sintió tranquilo; ella, finalmente, sí lo había perdonado.

—Solo preguntaba… —dijo al tiempo que abría la llave de la regadera.

—Adelina, ven aquí… —dijo el hombre señalando la cama juguetonamente.

—Alessandro, debo alistarme para ir a la oficina, no tengo tiempo para jugar, así que, bueno, creo que sería bueno que te levantes, te vistas y te vayas.

—¿Cómo? ¿Acaso no puedo darme un baño contigo?

—Puedes, pero no debes… Yo tengo el tiempo justo y sé muy bien que si entras, no precisamente será un baño. Lo siento, Alessandro, pero nuestro tiempo se terminó; te regalé la noche, quise pasar un rato contigo, pero… Es momento de que te levantes y te vayas, por favor.

—Adelina… —¿Qué sucede? —preguntó el hombre un tanto incrédulo.

Capítulo 95: Mamá gallina 1

Capítulo 95: Mamá gallina 2

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