Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 89

Cecilia parecía estar en un debate interno. Después de un rato, alzó la mirada de golpe y le respondió a Josefina:

—No me arrepiento. Estoy segura de que puedo cambiarlo.

Josefina esbozó una sonrisa sin ganas.

—Pues te deseo mucha suerte.

Ya no volvió a mirar a la muchacha.

Sentía un nudo en el estómago, un dolor constante y punzante, como si le estuvieran apretando el corazón con un alambre.

Presentarle a su propio esposo una posible nueva pareja. ¡Ja! ¿Cómo era posible que hubiera llegado a este punto?

Tomó la cuchara para revolver su café mientras la frustración se apoderaba de ella una vez más.

No supo cuánto tiempo pasó hasta que escuchó un ruido en la entrada. Josefina levantó la vista por instinto y vio a Benjamín acercándose, con su figura alta y elegante.

Su mirada se volvió difícil de descifrar. Apenas unos segundos atrás, había deseado con todas sus fuerzas que él no apareciera.

Pero ahí estaba, parándose frente a su mesa a zancadas, observándola con esos ojos oscuros e intensos que brillaban con una sonrisa.

—¿Estás platicando con una amiga?

Le echó un vistazo a Cecilia, pero no la reconoció.

De inmediato jaló la silla que estaba junto a Josefina y se sentó. Apoyó el brazo sobre el respaldo de ella con total naturalidad, en una pose protectora y cargada de un posesividad.

Josefina intentó reprimir la confusión de sus pensamientos y le explicó:

—Es una amiga que acabo de conocer. Se llama Cecilia. Se graduó en Finanzas y últimamente ha batallado para encontrar trabajo. ¿No tendrás algún puesto libre en tu empresa?

Benjamín enarcó una de sus pobladas cejas al escucharla.

—¿Me estás pidiendo que le consiga palancas?

Josefina lo miró con total tranquilidad.

—¿Se puede o no?

Hacía mucho tiempo que ella no lo veía de forma tan pacífica. El corazón de Benjamín dio un vuelco. Sonrió de lado y dijo:

—Por supuesto que se puede. Lo que pida la señora Gutiérrez se le concede.

Se volvió hacia Cecilia y añadió:

—Preséntate a trabajar mañana mismo.

—¡Claro que sí! —respondió Cecilia, a punto de brincar de la emoción.

Le brillaban los ojos de alegría. Desde que vio entrar a Benjamín, el corazón le latía a mil por hora.

Capítulo 89 1

Capítulo 89 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte