Yvaine.
Cuando llegué al gimnasio, vi que estaba totalmente apagado, excepto por dos focos que iluminaban la zona donde se encontraba mi marido, dando puñetazos a un saco de boxeo. Sentí que me quedaba sin aire, y automáticamente comencé a sudar. Norman se encontraba vestido con unos pequeños shorts, sin camisa, mientras que con sus guantes realizada una especie de coreografía mientras golpeaba el saco con sus puños, y de vez en cuando, le lanzaba patadas laterales.
Estaba totalmente sudoroso, y sus abdominales totalmente definidos brillaban con el sudor. Cada vez que golpeaba, con alguna parte de su cuerpo, el saco, se le marcaban todos los músculos de su cuerpo.
Yo estaba como hipnotizada, mirándolo desde la entrada del gimnasio. Sé que había ido allí con la intención de seducir a mi marido, para intentar arreglar las cosas, pero verlo ejercitándose de esa manera, me estaba volviendo loca.
-" ¿Qué mujer podría resistirse a ese hombre? Y pensar que hace un poco más de un año era una inocente y dulce virgen, que ni se había planteado tener relaciones con un hombre hasta estar verdaderamente preparada. Y ahora me estoy devorando a este hombre con los ojos."- me dije en voz baja.
Norman había despertado mi a esa mujer fogosa sexi, y desinhibida que estaba totalmente embobada mirando a un hombre haciendo ejercicio, mientras su cuerpo no podía controlar su deseo y las ganas de ser devorada por él.
Vi como en un momento, se quitaba los cascos que tenía introducidos en la oreja, y tras mandar unos mensajes, se secó el sudor, fue la primera vez que estuve celosa de una toalla. Posteriormente, volvió a colocarse el casco, y dándome la espalda se colocó en el banco para realizar compresiones de pecho, con una barra llena de discos de varios tamaños y pesos.
En ningún momento Norman se dio cuenta que lo estaba observando, me sentía una pervertida comiéndome a mi marido a la distancia.
Cuando lo vi concentrado colocando las manos en las barras para alzarla, fue cuando vi mi oportunidad. Con sigilo, me acerqué a donde él se encontraba. Esperé a que alzara la barra para colocarme a horcajadas sobre el de manera que mi sexo reposo sobre su miembro,
Y le sujete con las manos la barra para que no pudiera bajarla.
-" ¿Cuánto crees que puedes levantar, señor Miller?"- le dije moviendo las caderas en el sitio, con movimientos rítmicos sobre su miembro que ya empezaba a endurecerse, mientras apoyaba mis pechos en el pectoral húmedo y sudoroso de mi marido. Mis labios estaba escasos centímetros de su boca y mis brazos se apoyaban en la barra que mi escultural hombre mantenía alzada.
-" Ahora mismo hechicera, con tu cuerpo pegado al mío, sólo me planteo soltar esta barra y arrancarte la ropa"- me dijo bajando la barra, eso era lo que yo pretendía. Al bajar la barra, apoyé mis brazos y mi pecho sobre ella, prácticamente me tiré encima de ella, inmovilizando, por el peso, la parte alta del cuerpo de Norman. Mientras yo, con la otra mano, acariciaba su pecho y comenzaba a descender por su cuerpo hasta llegar a la cinturilla del short.
." ¿Qué es lo que pretende, señora Miller"?"- me dijo Norman en un gruñido de deseo.
-" Castigarlo por dejarme sola en la habitación, cuando me prometió una noche de placer"- le dije llegando a mi objetivo. Noté como mi marido se ponía rígido, y un gruñido de lujurioso, salió de su boca. Saque con cuidado el miembro de su prisión. Levantándome apoye con mis dos manos en la barra, para que no se liberara, mientras me fui arrodillado, mientras besaba toda la piel, que mi boca, iba descubriendo.
-"Yvaine ni se te ocurra hacer lo que estás pensando, mientras me tienes aprisionado, mi cuerpo no..."- el rugido de placer ronco, casi animal, me indico que había llegado a mi destino.

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