Yvaine.
Le dije a Brandon que se asegurar de que los bebes, estaban bien dentro del coche. Los había llevado para ganarme, el perdón de Kimberly, tras haberla dejado sola anoche, aunque, después de lo extasiada que estaba la modelo, con el trasero del asistente de mi marido, no creo que estuviera muy enfadada.
Me dirigí a la casa para hablar con Kimberly, pero antes de llegar a la puerta, la vi salir corriendo, estaba arreglaba para ir a su trabajo, siempre se maquillaba con esmero, o se ponía una ropa muy específica, cuando iba en su papel se supermodelo. Me imaginé que tendría un trabajo que hacer, así que al ver que no tenía su coche, que seguro se había quedado fuera del local de la otra noche, decidí llevarla yo.
-" Sube, te llevo, vas a llegar tarde igualmente, si no me dejas llevarte. Además, tengo que disculparme contigo por lo que te hice ayer"- te dije con una sonrisa.
-" Seguro, rubia, nunca te perdonaré que hayas dejado que el amargado del asistente me llevara a su casa, ¿Qué crees? Me ha retado. y lo peor de todo es que lo he aceptado, con ese hombre nunca aprenderé"- me dijo sonriendo, aunque intentaba mostrarse indignada. Se subió al coche y soltó un grito de alegría al ver a sus ahijados, los abrazó y los besos, mientras Roy le agarraba la mano, y le sonreía, Ailan jugaba con las pulseras que llevaba en su muñeca, adoraba toda la ropa y complementos que Kim se ponía cuando iba a trabajar, siempre que la veía, pedía que se le acercara para jugar con ellas, y tocar todo lo que le interesaba. Mi amiga siempre le decía que le iba a dar todo lo que Ailan quisiera cuando creciera. Esa niña, si seguía así, iba a arruinar a su padre con lo mimosa que estaba. -" Lo has hecho adrede, los has traído, porque sabes que siempre te perdonare por ellos."- me dijo sin dejar de sonreír a mis hijos.
-" Un poco sí, son mi arma secreta, ahora no cambies de tema, y dime, ¿En qué consiste ese maravilloso reto que te tiene tan preocupada?"- le pregunté, mientras colocaba bien a los gemelos en la silla, ya que, al no salir del coche, se habían movido al oír a su madre hablando en el exterior y ver a su tía los habían vuelto aún más nerviosos y excitados.
Kimberly me miró, haciendo señales para que subiera la mampara que había entre el cubículo trasero y la zona donde estaban los guardaespaldas, le indiqué a Brandon que subiera la mampara, y cuando ésta estuvo colocada, mi amiga me respondió.
-" Bueno el pervertido... pretende que me casé con él, antes de llevarme a la cama, y yo no lo deseo así"- me dijo muy seria mientras yo me partía de risa, mirándola.
-" A ver si lo adivino, señorita modelo, usted prefiere quiere comerse al asistente, sin pasar por la vicaría, ¿no es así.?"- le dije a un riéndome.
-" ¿Qué hay de malo en eso?, ¿Por qué tengo que casarme? Soy feliz como estoy, libre, no hay complicaciones, y para una vez que decidió que un hombre me parezca tan interesante como para que me arrebate la virginidad, me sale con esas tonterías. Yo no me quiero casar. Además, seguro que lo hace porque su jefe, tu espléndido marido, se lo ha ordenado. No porque quiera hacerlo"- en ese momento dejé de sonreír, y comprendí que era lo que verdaderamente le importaba a mi amiga.
Su madre había dejado una huella muy grande en ella, de manera que antes de sufrir cualquier pérdida, prefería no dejar que nadie se le acercara. Gracias a Dios, esa barrera la pudimos romper mis hijos y yo. Jason Blake, lo iba a tener más difícil.
No seguí por ese camino, Kimberly era muy intuitiva con todo, excepto con lo que tenía que ver con los sentimientos, y las emociones, ahí estaba un poco perdida. Crecer junto a una maquina sin corazón, como era su madre, que había organizado su vida según sus narcisistas necesidades, sin que las emociones intervinieran en ello, incluido, el amor por su hija, la había dejado marcada.
Decidí que, aunque la apoyaría, iba a hablar primero con Jason, no iba a permitir, que la Kim, que yo conocía, acabara casada por obligación, se merecía tener amor en su vida. Si Jasón Blake, la perseguía por la orden que le dio el abuelo, me iba a asegurar que dejara de ilusionarla, y se retirara, incluso, si hacía falta, usaría a mi marido.
En cambio, si como sospechaba, por la forma en que Jason la miraba y reaccionaba ante mi amiga, este hombre sentía algo más, dejaría que el ser encargara de sacar a mi querida amiga, de la burbuja en la que se había metido todos estos años.
Cambien de tema, para hacerle olvidar, según la rubia modelo, el mal momento que le hizo pasar el asistente de presidencia, de CEO de Miller Holding.
-" Todavía no me has dicho, qué ha pasado con lo de tu padre, dijiste que sabías su nombre, yo, pero que tenías que localizarlo."- le dije mirándola, mientras avanzábamos por las calles de Manhattan, en directo a la empresa donde Kim tenía que hacer el trabajo de fotografía.
-" Tras el esfuerzo, según mis averiguaciones y las indagaciones que hizo el detective que contraté en Los Ángeles, logré saber que mi padre era un empresario muy importante de Nueva York, con esta información obligué a mi madre a que me dijera su nombre. Al final, según la información del detective que contraté, aquí en Nueva York, no hay ningún empresario que se llame Marcus Green. Sólo se seguro que, cuando eligió esa noche un hombre para que la dejara embarazada, debía de ser un guapo el heredero de una gran empresa de construcción, así que hoy en día, debe ser presidente de una compañía de construcción."- me dijo Kim muy seria.
-" Hay muchas empresas y multinacionales de esa rama en Nueva York, quizás deberías preguntarle a Jason si te puede ayudar, su trabajo es hacer lo imposible, lo más inimaginable para Norman, esto sería pan comido para él."- le dije, aunque sabía cuál iba a ser su respuesta.

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