Yvaine.
Yo como siempre que ese hombre me tocaba, me entregue a él sin oponer resistencia totalmente rendida, gimiendo con cada caricia con cada beso, cuando ya prácticamente pensaba que había roto las barreras para que mi marido me hiciera el amor, se desato los infiernos.
En un momento se abrió la puerta del camerino con tanta fuerza que se estrelló contra la pared, y una pelirroja furiosa, seguida de un asistente moreno de ojos azules entraron en el pequeño cubículo, ni siquiera nos prestaban atención, mientras la amazona pelirroja, retaba y gritaba al asistente, este por su parte sólo le sonreía irónico, y permanecía mirándola con tranquilidad, sin alzar la voz.
-" Eres insufrible, mira asístete de pacotilla, este es mi trabajo, y tú no eres nadie para decirle al director y a los de vestuario, que no puedo hacer mis sesiones de fotos, con tan poca ropa, o en biquini. Como si salgo desnuda, ¿a ti que te importa?"-
Las palabras de mi amiga, casi me hacen taparle los oídos a Norman, no quería que oyera hablar de desnudos, que no fuera los mío, pero al ver la sonrisa en los labios de mi marido, supe, que como yo, se lo estaba pasando genial con esta discusión, adoraba ver a mi amiga tan visceral, y directa, normalmente en su trabajo era inaccesible y muy fría, como una máquina.
-" A mí me importa, porque todo lo que se muestra es mío, y yo no lo comporto con nadie, sirena."- esto lo dijo el asistente muy relajado, provocando un grito de rabia de mi querida amiga.
-" Nada es tuyo, y no lo es hasta al menos que lo cates... y ni, aun así, porque después de que yo dejé de ser virg..."- como sabia como se iba a ponerse la cosa, decidí intervenir, no deseaba que mi marido oyera, a mi salida y desesperada amiga, rogándole a su asistente, para que le arrebatara la virginidad. Así que levantándome rápido le tape la boca, a la idiota pelirroja.
-" Yo que tu no continuaría por ahí, pelirroja, si no quieres que Norman y yo nos llevemos para casa, esa imagen en la cabeza, en mi me da igual, pero no deseo que mi marido tenga a otra mujer en la cabeza más que yo."- Le dije.
La sorpresa de los dos adversarios no se hizo esperar, mientras veía como mi amiga se ponía colorada, y el asistente se atragantaba con su propia saliva, al ver su jefe sentado alli, mirándolo con burla.
-" Tranquila, preciosa, tú eres la única mujer en mi cabeza. Pero me interesa saber, por qué el tranquilo, e inalterable y mujeriego, Jason Blake se pone tan nervioso cuando ve a su mujer con poca ropa, y piensa que otros la puedan mirar, ¿No sabía que fueras tan celoso, "señor No Me Importa Nada Jason"?"- la pregunta burlona de Norman hizo que ambos, Kim y el asistente, se sientan incomodos, mirando cada uno par un lado, sin mantener la mirada fija en mi marido, ni entre ellos mismos.
Kimberly comenzaba a intentar salir del camerino de forma disimulada, así que la sujeté para evitar que saliera, mientras Jason aprovecho, para escabullirse por mi espalda y salir por la puerta, seguido por mi marido.
-" Preciosa, nos vemos en la cena, Voy a atormentar un poco a mi amigo, esto es lo más divertido que he pasado con Jason desde hace años."- Me dijo antes de salir tras su presa, llamando a su amigo-" No tenga tanta prisa, asistente Blake, aun no me he divertido lo suficiente"- oí la voz de mi marido por el pasillo.
-" Déjame, en paz, CEO de tres al cuarto, y vete a jugar con tu mujer, yo estoy muy ocupado"- le contesto Jason, provocando una carcajada de mi marido, que se oía desde el camerino.
Yo tras sonreír dirigí mi atención a la evasiva pelirroja.
-" Y tú, pelirroja, de aquí no te mueves,"- dije sentándola en el sillón. - "Vamos a dejar algunas cositas claras, ¿Por qué cada vez que ves a Jason Miller, quieres matarlo?, o mejor dicho ¿Por qué cada que ves a ese hombre, pierdes los papeles y te conviertes en una bola de fuego, diosa de hielo? Me da la sensación, que ese hombre te vuelve tan loca y lo deseas tanto, que prefieres luchar a rendirte al deseo. ¿De que tienes miedo, Kim?"- le pregunté muy seria.
-" De enamorarme, Yvai, ese hombre puede hacer que me enamore de él."- me dijo mi amiga sinceramente.
-" Eso, Kimberly Peterson, ya no lo puedes evitar, Jason ya te ha llegado, y el día que entregues a él, solo servirá para que te reafirme que tú serás suya y el será tuyo, ¿estas preparada para ello?"- le pregunté.
-" No lo sé, tengo demasiado miedo para saberlo"- me dijo bajando la cabeza mientras por primera vez veía una lagrima rodar por su mejilla. La abracé y le dije.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La noche que te convertiste en la madre de mis hijos.