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La noche que te convertiste en la madre de mis hijos. romance Capítulo 42

Yvaine.

Cuando, entre en casa no me podía creer la escena que veía delante de mí, el abuelo estaba en el suelo arrodillado, sobre una gran manta sobre la alfombra. Sobre ella, se encontraba las tres personas más importantes de mi vida, acostamos, jugando y riéndose. Me hacía gracia ver al CEO del grupo Miller, con ropa informal, jugando con sus hijos.

Con tan solo mirarlos juntos sabías, eran familia. Siempre me había sorprendido, el parecido que había entre los tres, sobre todo entre Norman y Roy, cuya única diferencia era el color de los ojos, mientras que Roy había heredado mis ojos azules, Norman tenía esos ojos negros hipnotizadores, que me vuelven loca. Alisan, se parecía también a su padre, aunque tenía más la delicadeza mía, era más pequeña, que su hermano, y en su complexión se veía que cuando creciera Iba a ser muy bella. Ese pelo negro, heredado de su padre, contrastaba con el azul de sus ojos. Para colmo había heredado el carácter de su padre cuando quería algo, y mi capacidad para no rendirme nunca. Lo que la iba a convertir a la niña más caprichosa del mundo. Gracias a Dios, solo esclavizaría a todos los hombres que se le acercaran, mientras, su madre la haría poner los pies en la tierra. No deseaba que mi hija, al igual que mi hijo, por tener el resto de su vida solucionada, no lucharan y se esforzaron por conseguir lo que quieran. Serían los futuros herederos Miller, pero también iban a tener una adolescencia y una niñez como todos los niños se merecen, cometerían sus errores, aprendería de ellos, tendrían amores y desamores, se criarían felices y como sus padres siempre estaríamos para ellos. Me sentía muy dichosa por la familia que habíamos creado Norman y yo. Y por primera vez, decidí que mis miedos eran absurdos, había hecho que el hombre que amaba, mantuviera escondido lo que habíamos creado, mientras que él por su cuenta se había dedicado a protegernos, tanto a mis hijos, como a mí.

Estuvo a mi lado, en el peor momento, cuando casi fui violada por un extraño, por un engaño que creo mi propia prima, me ayudó a salir de ese fuego abrasador, creando así a las dos personas más importantes que mi propia vida, mis hijos. Con todo ello, me había hecho recordar lo que era querer y ser querida por alguien, lo que era tener una familia y sobre todo, a confiar en otra persona tanto, que no podías entender el resto de tu vida si no fuera junto a él.

Fue en ese momento cuando todos mis miedos desaparecieron, y acercándome a mi familia, les hice ver que había llegado. Los bebés al verme comenzaron a gritar contentos, así que me arrodillé junto a ellos y les besé en la cabeza, abrazándolos.

-” Hola cariño, ¿Cómo has pasado el día?”- le dije besando a mi esposo en los labios, era la primera vez que tomaba la iniciativa delante de los empleados y del abuelo, y por la expresión de mi marido lo tomé totalmente en sorpresa. Su cara se quedó rígida y sus labios permanecieron abiertos con muestras de sorpresa e incredulidad ante mi acción. -” Señor Miller cierra la boca, porque me está dando ganas de volverlo a besar”- ante mi respuesta sonriente. Pasó lo que siempre pasaba cuando retaba a mi marido, tomó la iniciativa cogiéndome por la cintura, mientras yo sostenía a los bebés, comenzó a besarme profundamente dejándome casi sin sentido.

-” Disculpen nietos, pero los bebes están muy pequeños, para ver estos espectáculos de sus padres, así que ¡James, lleva los niños a su cuarto, que yo voy a supervisar su baño, el resto del personal se puede retirar, y el salón queda clausurado hasta mañana, nadie pude abrir esa puerta, ni desde dentro ni desde fuera”- la voz del abuelo casi me hace volver en mí, pero mi marido estaba decidido a robarme el sentido.

Las niñeras retiraron a los bebes de mis brazos, mientras estos protestaban, mi marido aprovecho ese momento, para acercarme más a él, pegándome totalmente a su cuerpo. Pude a duras penas oír la voz del abuelo calmando a los gemelos.

-” Tranquilos nietos, sus padres están trabajando en traerles más hermanitos, así Roy puede ser el hermano mayor, y tu princesa tendrás más hombres para esclavizar”- les dijo el abuelo sacándolos del salón, mientras ambos al oír las palabras de su bisabuelo, comenzaron a reí, calmándose como si lo entendieran. Nos dejaron solos, con la puerta cerrada del salón.

Me prometí analizar esas palabras después, pero ahora, mi marido había comenzado a desnudarme, y cuando ese hombre me tocaba, nunca le podría decir que no, al contrario, ya mis inquietas manos, le había arrancado los primeros botones de su polo, y se estaba introduciendo por debajo tocando su piel. Mientras el recorría mi cuello en dirección a mis pechos y antes de que llegara hasta ellos, para terminar de perderme en el placer que este hombre me proporcionaba, pude coger algo de cordura para decirle.

-” Ante de que me hagas tuya, te voy a decir dos cosas, mírame y después has conmigo lo que quieras”- Esas palabras causaron su efecto, Norman me miro con todo el deseo acumulado en sus ojos, y esa mirada que me hacía desearlo aún más. Tragué saliva y continué hablando con mi voz tomada por el deseo insatisfecho. -” Lo primero, es que tu asistente a secuestrado a mi mejor amiga y se ha desaparecido con el jet de la empresa, me dijo que te dijera que te arreglaras un tiempo sin él, tiene que convencer a la testaruda de mi amiga para que se case con él.”- la sonrisa de diversión que salió de los labios de mi marido, casi acaba con mi intención de dejar todo claro antes de entregarnos el uno al otro. -” Y segundo, ¡deja de sonreír que me lo pones difícil!”- me quejé, cerrando los ojos para no verlo mientras hablaba o nunca se lo iba a decir-” repito y segundo, desde mañana puedes publicar que estas casado, y tienes hijos, el viernes, nos presentas ante toda la empresa y tus familiares, si estas de acuer...”- no me dejó acabar su boca se apoderó de la mía y durante toda la noche, el CEO se dedicó arrancarme gemidos de placer hasta prácticamente dejarme agotada. Ya de madrugada cuando casi me estaba quedando dormida, lo oí decirme al oído.

-” Te amo señora Miller”- a lo que yo respondí en un susurro.

.” Y yo le amo señor Miller, caprichoso esposo”- sin más me dormí en sus brazos, frente al fuego de la chimenea, arropados por mantas, sobre la mullida alfombra.

Norman.

Mientras Yvaine duerme abrazada a mí, mientras estamos acostados en las mullidas alfombras frente a la chimenea del salón, no puedo dejar de mirarla, las últimas palabras que pronunciamos ambos, me habían arrebatado el sueño, deseaba salir corriendo, con esa mujer en mis brazos, para gritar al mundo que me pertenecía en cuerpo y en alma. No me importaba que estuviéramos desnudos.

Bueno en realidad no me importaba que yo estuviera desnudo, en cuanto a la preciosa sirena que tenía a mi lado, sólo yo podría tenerla así, desnuda entre mis brazos, sólo yo puedo saber como sabe, como huele su cuerpo y sólo yo sabré lo tentadora, hechizante y preciosa que era tanto por dentro como por fuera, el resto de nuestras vidas.

Siempre me he sentido seguro y capaz de todo, no había nada que se me resistiera. Pero desde que Yvaine entró en mi vida, tengo la sensación de que nada me preparó para lo que esa mujer me hace sentir. Apenas pude controlar mis celos, cuando otro hombre la mira, ayer mientras su ex la reclamaba y se ofrecía para ser el padre de mis hijos, despreciándola como si fuera el segundo plato, la segunda alternativa, casi quise matarlo. No creo que se libre de lo que le tengo preparado, y por la mirada que vi en los ojos de Harry Walker, creo que él también lo sabe.

Me ha costado mucho entender que es lo que me pasa con la madre de mis hijos, desde la primera vez que puse mis ojos en ella, mientras el desgraciado de Gardner intento violarla, a las órdenes de la psicópata de Maryori. Mi corazón supo que esa era mi mujer, no necesité colaborarla con ella, para arrebatarle la virginidad, ni siquiera necesité tocarla, para saber que se me iba a meter bajo la piel, infectando mi cordura como un virus del que no deseo sanar.

La educación que recibí de mi abuelo, me demostró, que en el mundo donde yo vivo, el amor es debilidad, es darles armas a otras personas para que puedan hacerte daño, por eso soy tan bueno en lo mío, porque uso la cabeza en vez del corazón.

Si soy sincero conmigo mismo, no quince decirle a Yvaine que la amaba, no quería poner en mi boca y que ella oyera, lo que mi corazón sentía, pero hoy esa sirena rubia de ojos azules, me demostró muchas cosas. La principal que confía en mí, que piensa en mis sentimientos, al dejarme dar a conocer mi relación con ella y con los bebes, y ante todo me demostró que le importó, tanto que no le pone reparos a besarme delante de mi abuelo y el resto del personal de servicio, incluso que mañana mismo sepa el mundo que Norman Miller es marido y padre.

Pero todo ello, no tiene comparación, a las palabras que salieron de los labios de esa diosa hechicera, cuando me dijo que me amaba, si no se llega a quedar dormida en ese momento, le hubiera vuelto a hacer el amor, en realidad estoy desesperado por levantarla para mientras entro en ella, me repita que me ama.

Esa idea me hizo sonreír, nunca había dependido de nadie tanto, como ahora dependo de Yvaine Miller, empiezo a entender cómo se han destruido civilizaciones gracias a la influencia de una mujer, Elena de Troya y Yvaine, eran un claro ejemplo, porque con tal que esa sirena permanezca a mi lado, sería capaz de destruir mundos enteros.

Por ahora, sólo iba a acelerar lo inevitable. Me moví, con cuidado, para no despertarla, y cogí del pantalón, que estaba junto al sillón. Busqué en su bolsillo mi móvil, con cuidado volví a abrazar a mi mujer, mientras iniciaba mi llamada.

-” ¿No te dijo tu mujer que estoy de vacaciones?”- la voz frustrada de Jason me indicó que la mejor amiga de mi mujer, por ahora, iba ganando la contienda que tenía con mi eficaz asistente.

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