—Yo... yo no he sido golpeada... —Renata esquivaba las cámaras, con el rostro lleno de pánico.
—Entonces, ¿cómo explicas las heridas en tu cara?
—No tengo por qué darles explicaciones.
Renata se cubrió el rostro rápidamente, intentando escapar del asedio. Pero en ese momento, no solo había reporteros; un grupo de fanáticos de Nadia apareció de la nada y la rodeó por completo.
—¡Como asistente de Nadia, le has causado un gran problema! ¡Exigimos que renuncies!
—¡No solo tienes que renunciar, tienes que aclarar que ella nunca te golpeó!
—¡Solo estaban ensayando una escena! ¡Nadia nunca te tocó de verdad!
—Y en cuanto a las heridas en tu cara, ¡quién sabe cómo te las hiciste! ¡Seguro te golpeaste tú misma para hacerte la víctima!
En cuestión de segundos, Renata se vio atrapada en un muro impenetrable de personas.
Esta situación la tomó por sorpresa. Era obvio que esos fanáticos estaban organizados; de lo contrario, habría sido imposible que actuaran de manera tan coordinada.
—¡Ya les di una explicación, déjenme ir!
Renata intentó abrirse paso a empujones, pero alguien le tiró del cabello por la espalda, obligándola a retroceder a tropezones, a punto de caer. Al mirar a los fanáticos, vio rostros desfigurados por la ira, listos para atacarla en cualquier momento.
—¡Vamos a enseñarle lo que pasa cuando intentas arruinar a nuestra ídola!
—¡Sí, hay que darle una lección!
Alguien comenzó a incitar a la multitud. Muchos de esos fanáticos eran jóvenes sin criterio propio, y empezaron a lanzarle objetos, a empujarla, e incluso a soltar patadas y puñetazos.
Mientras tanto, los reporteros se habían quedado en el círculo exterior, buscando los mejores ángulos para grabar.
Para ellos, esta era la noticia perfecta para romper las redes sociales. Por supuesto que no iban a detener la pelea; no iban a desperdiciar semejante exclusiva.
Renata intentó escapar varias veces sin éxito. El pánico comenzó a apoderarse de ella. Sacó su celular a toda prisa, intentando llamar a emergencias, pero en ese instante, alguien arrojó una pesada botella térmica directamente hacia ella.
La vio venir, pero estaba tan apretujada entre la gente que no tenía espacio para esquivarla. Ni siquiera pudo levantar las manos para protegerse. Solo pudo ver con impotencia cómo el metal volaba directo hacia su cabeza.
#AsistenteSangrandoEnLaCalle
#ElLadoOscuroDeSerAsistente
#CasiLaMatan
#NadiaDaLaCara
Tatiana respiró hondo y deslizó el dedo por la pantalla. Las tendencias estaban repletas del escándalo de acoso laboral de Nadia. No solo había videos y fotos, sino que acababan de transmitir en vivo el ataque en la calle. Eran pruebas irrefutables.
Sin embargo, eso no era lo que más le preocupaba, hasta que sus ojos se clavaron en otro hashtag.
#NadiaGrabaCampañaEstaNoche
Rápidamente lo abrió. Alguien había filtrado fotos de Nadia preparándose para una campaña publicitaria nocturna. Se veían los edificios del fondo, y los incansables detectives de internet ya habían deducido la ubicación exacta.
Tatiana frunció el ceño. Eso significaba que pronto el lugar se llenaría de fanáticos y, peor aún, de detractores furiosos. Tenía que elevar el nivel de alerta y pedir refuerzos urgentes para garantizar la seguridad de su clienta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...