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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 488

Poco después, Diana salió empujando la silla de ruedas en la que iba Raúl.

Al verlo, Isabella se sorprendió de verdad. No quedaba nada del imponente presidente de Grupo Triunfo, siempre impecable con su traje, su cabello canoso perfectamente peinado y su aire serio e inaccesible. El hombre que tenía delante era una sombra de lo que fue.

Vestía ropa vieja, su cuerpo estaba tan delgado que parecía deforme, la boca se le torcía hacia un lado y su rostro, alargado y cubierto de manchas de la edad, mostraba una mirada perdida. Intentó hablar al verla, pero no pudo articular palabra, y la frustración le hizo echar espumarajos por la comisura de los labios.

Realmente estaba paralítico. Cuando Diana se lo dijo, ella había dudado un poco.

Era increíble que un hombre tan dominante hubiera acabado así.

—Bella, Raúl está muy feliz de verte, pero ya no puede sonreír bien. No te lo tomes a mal —dijo Diana, frotándose las manos con un aire de víctima y sumisión.

Isabella respiró hondo. Si Diana se hubiera puesto a discutir o a gritar, insistiendo en que se quedarían con la casa, le habría resultado más fácil enfrentarla. Pero con esta estrategia de hacerse la desvalida, la dejaba sin saber cómo actuar.

—A cada quien le llega lo que merece. Se ve que el destino es justo —soltó con frialdad.

Pensó que con eso lograría enfurecer a Diana, pero ella siguió con su sonrisa sumisa e incluso añadió:

—Hicimos mal en el pasado, te tratamos muy mal. Es normal que no puedas perdonarnos.

—¿Crees que voy a sentir lástima por ustedes?

—Ay, te fallamos tanto…

—¡No me importa si tienen dónde vivir o no, lárguense de mi casa ahora mismo!

—No queremos molestarte, pero de verdad no tenemos a dónde ir. Te suplicamos que te apiades de nosotros.

Isabella apretó los dientes. Era como golpear una almohada; sus palabras no le hacían ningún daño.

En ese preciso instante, Raúl se aferró a los brazos de la silla de ruedas y, con un esfuerzo titánico, intentó ponerse de pie.

—Viejo, ¿qué haces?

Diana corrió a ayudarlo, pero él la fulminó con la mirada y ella retrocedió, intimidada.

Capítulo 488 1

Capítulo 488 2

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