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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 630

No, no podía rendirse.

Isabella pensó un momento y tuvo una idea. Sacó su celular, se conectó a internet y le envió un mensaje privado a una cuenta de chismes y noticias virales. Les contó todo: el accidente de Rafael, su estado crítico y cómo los Méndez habían decidido abandonar el tratamiento. Además, adjuntó una foto de Rafael en la habitación del hospital.

Esas cuentas vivían del tráfico web, y una noticia tan grande era oro puro para ellos.

Mientras contactaban a Isabella para sacarle más información, publicaron la primicia de inmediato.

La desaparición repentina de Rafael ya había generado rumores, incluido el de un accidente de auto, pero como no había confirmación, los internautas no lo creían del todo.

La foto causó un terremoto en las redes.

Rafael tenía una legión de fans. Al principio no creyeron la noticia y corrieron a la cuenta de Adriana para preguntar, pero ella no respondió. Algunos fans, desesperados, fueron a la cuenta de Isabella.

Isabella respondió: «Mi papá está, en efecto, al borde de la muerte...».

Esa frase dejaba mucho a la imaginación. Los usuarios de internet, expertos en captar indirectas, se enfocaron de inmediato en el hecho de que los Méndez habían suspendido el tratamiento.

El público general podía tener opiniones divididas, pero los fans no perdonaron. Comenzaron a atacar a la familia Méndez, exigiendo que salvaran a Rafael.

Algunos fans averiguaron en qué hospital estaba y se presentaron en la entrada.

La administración del hospital tuvo que intervenir e informar a los Méndez de la situación.

Julen, furioso, corrió hacia Isabella para confrontarla.

—¿Fuiste tú quien armó este lío?

—Fui yo —admitió Isabella sin titubear.

Julen apretó los dientes y levantó el brazo para pegarle.

—Será mejor que lo piense dos veces. Hay mucha gente alrededor grabando con sus celulares —dijo Isabella con voz fría.

Los fans y los curiosos de internet no habían subido hasta ahí, pero los familiares de otros pacientes en el piso, al ver las noticias y darse cuenta de que su vecino era Rafael, habían salido a grabar por pura curiosidad.

Julen rechinó los dientes un largo rato, pero al final tuvo que ceder.

—Avísenle al doctor. Que regresen a mi hijo a terapia intensiva.

Le ordenó a la enfermera que se había acercado.

Al escuchar eso, Isabella por fin pudo respirar. Una vez que Rafael regresó a cuidados intensivos y le conectaron todo el soporte vital, su presión y ritmo cardíaco se recuperaron rápidamente, estabilizándose mejor que antes.

—Véanlo ustedes mismos. Mi papá está luchando por vivir, ¿con qué derecho deciden ustedes que debe morir?

Durante los siguientes dos días, Isabella no se movió del hospital. Para su sorpresa, el estado de Rafael mejoraba día tras día, algo que incluso los médicos encontraban increíble.

Esa tarde, Hernán le envió una dirección. Dijo que Jairo quería que fuera a ese lugar.

—¿Para qué? —preguntó ella.

—El señor Crespo no dijo, solo pidió que la señorita Quintero fuera allá.

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