—¿Falta mucho dinero?
—Dicen que al menos diez mil millones, y eso es con el descuento que le hizo el señor Crespo.
Al escuchar "señor Crespo", Isabella intuyó por dónde iba el asunto. Colgó con Ignacio y llamó al señor Crespo.
—Si él quiere renunciar a todos sus cargos en el Grupo Crespo y devolver sus acciones a la familia, se lo concedo. Tecnología Crespo fue fundada por él, pero ha estado perdiendo dinero todos estos años. Antes él estaba a cargo y cubría las pérdidas, pero ahora que se va, nadie va a mantener un negocio que no da ganancias. O ve cómo Tecnología Crespo cierra, o la compra, pero antes debe cubrir el agujero financiero que tiene con el Grupo.
El tono del señor Crespo era puramente de negocios.
Isabella suspiró.
—¿No lo está obligando a vaciar todo su patrimonio?
—Es el camino que él eligió, yo no lo obligué a nada.
—Ese agujero... yo lo cubro.
—Eso es asunto de ustedes como pareja, yo no me meto.
Isabella pensó con cautela y no se precipitó. Esperó a que Jairo reuniera los diez mil millones y saldara la deuda antes de buscarlo para decirle que quería inyectar capital en Tecnología Crespo.
—Diez mil millones. Quiero el sesenta por ciento de las acciones de Tecnología Crespo.
Jairo vio a Isabella vestida con su traje ejecutivo, citándolo en las oficinas de Tecnología Crespo con actitud de negociante. Curvó la boca en una media sonrisa.
—Hay otra opción.
—¿Cuál?
—Te vendo Tecnología Crespo.
—¿Eh?
—Trato hecho por un peso.
Isabella se quedó atónita al principio, pero su instinto profesional la hizo preguntar:
—¿Tecnología Crespo no será un pozo sin fondo, verdad?
De esos que no se llenan con nada.
Jairo entrecerró los ojos.
—Ahora Tecnología Crespo es tuya. Un consejo: cámbiale el nombre. Ponle "Tecnología Isabella", por ejemplo.
—...
—Señorita Quintero, nos vemos.
Dicho esto, Jairo se marchó con total despreocupación.
Isabella cayó en cuenta tarde: efectivamente, la habían timado. Jairo fundó la empresa y no quería verla quebrar, por eso gastó diez mil millones para saldar la deuda con el Grupo Crespo. Pero como había dicho que cambiaría su estilo de vida, hacerse cargo de Tecnología Crespo sería lo mismo que estar en el Grupo Crespo. Volvería a la misma rutina. Así que se la vendió a ella.
Ahora le tocaba a ella romperse el lomo por la empresa...
Isabella sintió que necesitaba un momento para procesarlo, pero no pudo ni salir de la oficina antes de ser interceptada. Los gerentes de cada departamento la rodearon hablando todos a la vez sobre la situación de sus áreas; cada asunto era urgente y requiera una solución inmediata.
La forzaron a sentarse en la silla de la toma de decisiones. Levantó la mano pidiendo calma.
—Señores, ya que asumí el mando, daré mi mejor esfuerzo. Aunque todavía no conozco bien las operaciones, me pondré al día lo antes posible. Les pido un poco de paciencia.
Al decir esto, Isabella suspiró.
Estaba realmente atrapada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...