Isabella estuvo atrapada en Tecnología Crespo hasta pasadas las diez de la noche, apenas logrando aclarar un poco el panorama. Con razón la empresa perdía dinero: sus productos seguían en fase de investigación y desarrollo, sin haber salido al mercado masivo. Sin embargo, la tecnología ya estaba madura y los primeros prototipos tenían excelentes comentarios de los clientes. Estaban listos para la producción a gran escala.
Justo en ese punto crítico, el Grupo Crespo quiso deshacerse de la empresa. Jairo, por supuesto, no estaba dispuesto a perderla. Gastó todos sus ahorros para comprarla y luego se la revendió a ella por un peso.
El único que perdió en medio de todo esto fue Jairo; la que ganó fue ella.
—¿De verdad Jairo ya no se va a meter en Tecnología Crespo?
Leandro la había acompañado durante las horas extra, y a través de él, Isabella se enteró mejor de la situación de la empresa.
—No lo hará. —Isabella organizó los documentos y archivos en sus manos—. Él volverá, pero necesita descansar. Por un tiempo, yo tomaré su lugar.
Eso sí, si él pensaba llevar una vida como la de Víctor, eso era imposible.
Medio mes después, Isabella ya tenía el control de la situación. Había convocado a una reunión general y establecido los objetivos para el próximo semestre. Una vez que la empresa entró en el carril correcto, llegó el momento de encargarse de Jairo.
Ese día, después de recoger a los niños de la escuela y tras enterarse por Ignacio de dónde andaba Jairo, se presentó en el lugar con los dos pequeños.
Era el mismo antro, el mismo reservado y los mismos hombres.
Ignacio, Thiago, Facundo y Jairo bebían sin mucho ánimo.
—Jai, ya te acompañé todos estos días, ya fue suficiente diversión —dijo Ignacio, sintiendo que la vida perdía sentido bebiendo así—. ¿Y si vamos a una iglesia a hacer algo diferente?
Thiago los acompañaba menos, pero era de los que no se divertían si no había mujeres.
—¿Y si llamo a unas cuantas?
Jairo resopló, y Thiago hizo un mueca.
—Sigue de monje entonces.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...