—¿En qué piensas? —Thiago, al ver que Facundo se había quedado callado de repente, se sentó a su lado y le pasó una copa.
Facundo tomó la bebida y dio un sorbo, pero no podía evitar pensar en esa posibilidad.
¿Y si Carlota fuera su hija?
—¿Ya firmaste el civil con Esther Beltrán?
Facundo frunció el ceño y miró a Thiago.
—¿Quién te dijo que ya firmamos?
—¿Acaso no? —Thiago soltó una exclamación de sorpresa y sacó su celular para abrir las tendencias—. Mira, fotos de Esther en el evento de esta noche. Lleva un anillo en el dedo anular de la mano izquierda. Los internautas están especulando que ya se casaron, y el tema ya es tendencia.
Thiago le mostró la pantalla un momento y siguió deslizando hacia abajo; había varias noticias relacionadas con el asunto.
—Lo suyo ya es prácticamente un secreto a voces. Aun así, a mucha gente le encanta hablar de ti. Mira, aquí abajo hay discusiones sobre tu trasfondo familiar, diciendo que si Esther se casa contigo, estará entrando a la verdadera élite y será una señora de sociedad.
Mientras Thiago deslizaba la pantalla, Facundo vio que alguien había desenterrado el hecho de que él era el exesposo de Floriana, llamándola «la divorciada abandonada» y cosas por el estilo.
—¿Qué basura escriben los medios hoy en día?
Thiago también vio la mención sobre Floriana.
—Que metan a Floriana en sus asuntos... sí, no está bien.
Justo en ese momento, un joven rico de su círculo regresó del baño y se acercó a ellos con aire de complicidad.
—¿Adivinen a quién vi en el privado de al lado?
Thiago le rodó los ojos.
—¡Ya escúpelo!
El joven soltó una risita.
—Vi al viejo Hugo.
Thiago soltó una carcajada burlona.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...