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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 974

La velada estaba a punto de terminar y él no se le acercó en ningún momento, lo que le permitió a Floriana soltar un suspiro de alivio.

—Señorita Sánchez, ¿todavía me recuerda?

Floriana se giró y se encontró con un hombre de mediana edad, un poco calvo, de lentes con armazón plateado y aspecto muy educado.

Ella le dedicó una pequeña sonrisa.

—Director Suárez, qué cosas dice.

El director Suárez sonrió apenado.

—Espero que no me recuerde nomás por el coraje que me tiene.

—La verdad es que un poco sí.

—En aquel entonces tuve mucha presión encima. No hace falta que mencione el nombre, pero la señorita Sánchez sabe muy bien de quién hablo.

Floriana guardó silencio. La vez que Facundo ordenó su veto en la industria, ella estaba en plena filmación con el director Suárez. Aquel día el rodaje había fluido de maravilla, pero apenas regresó al hotel, el asistente de dirección fue a buscarla para echarla del proyecto sin darle ninguna explicación.

Quiso hablar con el director Suárez, pero él brilló por su ausencia esa noche; era obvio que se estaba escondiendo.

Cuando ella les enseñó el contrato y apeló a las cláusulas, se lo arrebataron y lo rompieron en su cara. En ese momento supo que todo era obra de Facundo. Trató de negociar para quedarse al menos esa noche en el hotel, pero la terminaron corriendo a la calle.

Las grabaciones eran en una zona montañosa muy alejada de la ciudad, y ese era el único hotel en los alrededores. Para buscar otro lugar donde dormir, le tocaba caminar por pura carretera de sierra.

Sobra decir lo peligroso que era caminar por la sierra en plena noche.

Para colmo, su mánager, su asistente y el chofer ya habían sido retirados por órdenes de Facundo. Su única intención era acorralarla y llevarla al límite.

Al final, pasó toda la noche sentada a las puertas del hotel y no fue hasta la mañana siguiente que arrastró sus maletas cuesta abajo.

—Al final se canceló el proyecto. Pienso que fue lo mejor, así no tuve que buscar a nadie para reemplazar el papel de la señorita Sánchez, porque en el fondo siempre creí que era el rol ideal para usted —dijo el director con un tono de frustración.

Floriana sabía que esa película nunca se había terminado de grabar. Al final de cuentas, era el esfuerzo de toda la producción echado a la basura, y en cierta forma sentía un poco de culpa por eso.

—Lo del coraje era broma. No le guardo rencor, director Suárez. Al contrario, me da mucha pena todo lo que pasó.

El director negó con la cabeza y le sonrió.

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