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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 138

Erika volteó a verlo con lentitud; él le devolvió la mirada y le hizo una seña sutil para que señalara a su agresora.

Había una clara dulzura y compasión en sus ojos.

Era una persona totalmente diferente al hombre que estaba arriba en la recámara.

¿Pero qué numerito estaba armando ahora?

Con el corazón latiéndole a mil por hora, Erika pasó la vista a las mujeres que tenía enfrente.

Habría sido mejor no mirarlas, pues al instante, todas las humillaciones del día anterior se reprodujeron en su cabeza.

El rencor empezó a correrle por las venas.

¡No solo ella había sufrido; también los bebés en su vientre!

Estaba segura de que los niños sentían la angustia y el maltrato hacia su madre.

Seguro que se habían asustado muchísimo.

¡Ya que Valerio las había traído a todas para defenderla, no se iba a andar con rodeos!

Cerró los ojos suavemente e intentó controlar sus emociones en silencio.

Cuando volvió a abrirlos, tenía los ojos llenos de lágrimas y, con una expresión vulnerable y triste, señaló a Vanesa:

—Fue ella; ella me ofendió, me apretó el cuello y me golpeó.

Ambos habían fingido ser un matrimonio feliz delante de su abuelo cientos de veces.

Pero esta era la primera vez que montaban la obra frente a otras personas.

Con toda la experiencia adquirida, Erika no tuvo ningún problema en seguirle el juego.

Al verse señalada, Vanesa agachó la cabeza aterrada y adoptó una postura totalmente sumisa.

Empezó a balbucear unas disculpas presas del pánico y con la voz temblorosa:

—Per... perdón, Erika... No, no, no. Señora Ramírez, le ruego me disculpe. Fui una estúpida, no supe con quién me estaba metiendo. Todo es culpa mía.

Luego de decir eso, Vanesa se mantuvo agachada y con aspecto derrotado.

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