—Eri, intentemos dejar el pasado atrás, ¿te parece?
Erika siguió comiendo sin hacerle caso. Fue hasta después de un rato que respondió con calma:
—Si tú hubieras soportado dos años de frío desprecio e insultos, ¿podrías olvidarlo?
Valerio hizo una pausa.
—Tú sientes que te lastimaron, pero ¿y las heridas que yo llevo adentro?
—¿Cuáles heridas tuyas? —le recriminó Erika—. ¿Desconfiaste de mí y resulta que tú eres el lastimado? Te portabas súper lindo con Lorena enfrente de mí, pero ¿cómo eras conmigo?
Valerio escuchó sus afilados reclamos y, por un instante, no supo ni qué contestar.
¿Ella le estaba reprochando lo mal que la trató?
Él solo quería platicar las cosas tranquilamente, pero parecía que ella tenía mucho más rencor acumulado que él.
Valerio guardó silencio por un rato antes de confesar:
—Sobre Lorena... ella me salvó la vida en el pasado.
Erika soltó una carcajada burlona para sus adentros.
¿Le debía la vida? ¿Y desde cuándo salvarle la vida a alguien te da derecho a exigirle amor?
Entonces, ¿para qué carajos se había casado con ella?
Era la primera vez que Erika escuchaba algo al respecto, pero sentía que pagarle un favor a alguien y andar tan pegados eran dos cosas súper distintas.
Además, la propia Lorena le había dicho en su cara que ellos se habían acostado. Aunque no supiera si era cierto o no, ¿cómo iba a saber si Valerio le estaba echando mentiras?
Pero todo el asunto entre él y Lorena ya le había roto el corazón antes y durante su divorcio.
Ahora... simplemente tocar el tema y recordarlo la llenaba de coraje.


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