[¿Quién es la tercera? Yo creo que esa tal señorita Jimena es la que sobra aquí. El señor Núñez conoció primero a Regina. ¿Acaso no entienden que ella llegó primero?]
[¿Creen que no hay grabación de la otra parte?]
[Vayan a escuchar, ya salió la entrevista de la otra. La publicó otro medio.]
Al leer esos mensajes, Jimena intentó salir de la aplicación, pero su dedo rozó por accidente un enlace en los comentarios que reproducía el audio mencionado.
Era una entrevista que un reportero le hacía a Regina.
—Díganos, señorita Serrano —decía la voz incisiva del reportero—, ¿cuál es su relación exacta con el señor Núñez? Él ya es un hombre casado, ¿por qué se ven en hoteles? ¿Acaso es usted la amante que el señor Núñez mantiene escondida?
Las preguntas de este reportero eran mucho más agresivas; cada palabra iba dirigida a donde más dolía.
Regina guardó silencio unos segundos antes de responder. Cuando habló, su voz sonaba frágil, suave y temblorosa.
—No tengo ninguna relación con Federico... Ahora solo soy una artista bajo el sello de su compañía. Federico es mi jefe.
—Pueden especular lo que quieran, pero por favor, no inventen cosas sobre nosotros. Solo somos amigos, es una relación laboral.
—Entonces, señorita Serrano —insistió el reportero—, ¿cómo explica las imágenes donde se le ve entrando al hotel con el saco del señor Núñez sobre los hombros, y a él entrando justo después de usted? ¿Compartieron la misma habitación?
La voz de Regina se escuchaba entrecortada.
—Todo es un malentendido... Fue solo una coincidencia.
Su explicación, lejos de aclarar las cosas, daba la impresión de que ocultaba algo.
—Permítame insistir, señorita Serrano —atacó de nuevo el periodista—, ¿ha considerado convertirse en la amante del señor Núñez? ¿Diría que están en esa zona gris antes del romance o es que están reviviendo viejas pasiones?

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...