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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1124

Elian frunció el ceño y suspiró.

—El carácter de Federico está cada día peor.

Moisés puso cara de «yo lo sé todo».

—Es que tiene en casa a alguien con un carácter peor que el suyo y, como no puede dominarla, viene a desquitarse con nosotros.

—Guillermo, mejor vete unos días fuera de la ciudad. Hace tiempo que veo que Federico te trae ganas.

Guillermo se frotó las sienes, con una mirada de preocupación.

—Solo fue una sugerencia bienintencionada.

Moisés se acercó y le pasó el brazo por los hombros, riendo.

—Sabemos que fue con buena intención, pero el problema es que Federico te ve como un rival imaginario.

—Alguien está celoso y ardido, entiéndelo.

Guillermo mostró una expresión de impotencia y dijo con calma:

—De todos modos tengo un proyecto que revisar fuera, así que aprovecharé para viajar.

—Haces bien en quitarte de en medio —agregó Elian—, no vaya a ser que pagues justos por pecadores.

Cuando Federico llegó a la Residencia Los Arrayanes, la casa estaba sumida en un silencio absoluto.

Recordó entonces que Jimena había despedido a Samara.

Aparte del personal de seguridad en la entrada, en la casa principal solo vivía Samara como empleada de planta. Ahora que se había ido, la mansión, ya de por sí fría, se sentía desierta.

Federico subió las escaleras con el ceño fruncido, pisando fuerte a propósito para hacer ruido.

Al pasar frente a la habitación de Jimena, se detuvo.

La puerta estaba entornada, no la había cerrado bien.

Federico tosió ligeramente para hacerse notar, pero no hubo reacción desde el interior.

Se asomó por la rendija; la luz era tenue.

«¿Ya se durmió?», pensó.

Con una duda en la mirada, se dirigió a su propia habitación.

Capítulo 1124 1

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