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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1347

Regina aprovechó para hablarle:

—Federico, sé que te divorciaste de ella por mí. Ya corté de raíz cualquier lazo con los Serrano, te juro que jamás volveré a ceder ante ellos. ¿Podemos volver a estar juntos?

Mientras hablaba, intentó tomarle la mano.

Pero Federico se apartó de un manotazo y la miró con dureza.

—¿Y quién demonios dijo que yo fui el que pidió el divorcio?

—¡Yo nunca me quise separar!

Había sido Jimena la empeñada en dejarlo.

A un punto en que no hubo forma de convencerla de lo contrario.

El semblante de Federico lucía fatal, y al terminar de gritar, sus ojos ya estaban completamente rojos de la frustración.

Al verlo en ese estado, Regina guardó silencio por un buen rato.

Sentía que el aire no le llegaba a los pulmones.

Federico tomó aire de nuevo, cerró los ojos un instante para recomponerse, y salió de la cafetería sin mirar atrás.

En cuanto Jimena se subió a su coche, le dio la orden a Violeta con voz tranquila.

—Vámonos.

—Ay, espérese tantito —suplicó Violeta, acomodándose en su asiento—.

—El señor Núñez ya va saliendo.

A pesar del aviso, Jimena ni siquiera giró la cabeza hacia la cafetería. Sacó su celular y se concentró en leer sus mensajes.

Violeta la espió por el espejo retrovisor y susurró:

—La señorita Serrano ya salió detrás de él.

Jimena soltó un ligero «mmm» de confirmación y añadió:

—Si te gusta tanto el chisme, ¿quieres que te consiga chamba en alguna revista de espectáculos?

Violeta esbozó una sonrisa de disculpa y se defendió rápido:

—Nada más quería saber si el señor Núñez todavía siente algo por la señorita Serrano. ¿A poco no le da curiosidad, señorita Calvo?

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