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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1349

—De verdad no se siente muy bien.

—El señor Núñez es el que mejor lo sabe, la salud de la señorita Calvo...

Gonzalo levantó la mano e interrumpió a Violeta.

—Serás muy lista, muchacha, pero ahorita estoy platicando con la señorita Calvo. ¿Por qué te metes a cada rato?

Violeta, a pesar del regaño de Gonzalo, no se enojó; su sonrisa se hizo aún más amplia.

—Ay, alcalde, a lo mejor me emocioné demasiado de conocerlo y por eso se me olvidaron los modales.

Jimena ya había sacado mucha información de lo que dijo Gonzalo. Octavio le había marcado al alcalde, seguro para encargarle unas cosas. Por eso Gonzalo tenía retenidos sus documentos sin autorizarlos. Era evidente que Gonzalo y Octavio se llevaban muy bien.

Aunque Gonzalo la había humillado en público, la expresión de Jimena seguía igual. Los hombres del alcalde empezaron a servirle alcohol a la joven.

—Señorita Calvo, tómese unas cuantas, son solo un par de copas, no pasa nada. Mire que el alcalde ya se enojó —dijo el sujeto mientras le servía.

Jimena tomó la botella de sus manos con total tranquilidad. El sujeto pensó que ella por fin iba a ceder. Pero, para su sorpresa, después de agarrar la botella, Jimena empezó a servirles a todos los presentes. A la única que no le sirvió fue a sí misma.

Al terminar, Jimena dejó la botella en la mesa, levantó su vaso de agua fresca y miró al alcalde.

—Alcalde, una disculpa de verdad, pero por cuestiones de salud no puedo tomar nada de alcohol. Si me lo tomo y me pasa algo, solo les voy a dar problemas a todos ustedes. Beberé un poco de agua para acompañarlos; lo hago de todo corazón.

Gonzalo no tocó el vaso que Jimena le había servido. Los demás tampoco levantaron sus copas. Jimena seguía sonriendo, sin perder la calma. Empezó a desviar la plática hacia el trabajo.

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