Al escuchar a Víctor, a Franco se le endureció un poco la expresión.
Pensó que, por los viejos tiempos, aunque Víctor no le echara la mano para acercarse a Jimena, mínimo no lo apuñalaría por la espalda.
Era obvio que Víctor le estaba arruinando el momento.
Franco lo fulminó con una mirada analítica.
Pero Víctor ni siquiera lo miró, sino que se dirigió a Jimena.
—Vámonos, reservé en otro restaurante.
Ella asintió y dio media vuelta para seguirlo.
Al ver eso, Franco estiró el brazo y la agarró de la manga.
—Jimena...
Jimena bajó la vista hacia la mano que la sujetaba y torció el gesto.
—Suéltame.
Viéndola tan indiferente, Franco dio un respiro profundo y le soltó:
—Jimena, en el fondo nunca has pensado en perdonarme de verdad, ¿cierto? Solo me estás dando por mi lado. Tus promesas fueron puras mentiras.
Tras escuchar los reclamos de Franco, Jimena frunció el ceño y dijo sin exaltarse:
—Mis promesas nunca han sido mentiras.
Tras oír esas palabras, una chispa de esperanza volvió a brillar en los ojos de él.
—Entonces, sí me vas a perdonar, ¿verdad?
Ella le dirigió una mirada fugaz y respondió:
—Tú ya tienes la respuesta, ¿no es así? ¿Para qué seguir preguntando? Mis promesas no tienen validez con gente que no tiene palabra.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...