Entrar Via

La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1480

Moisés fue directo al grano y le hizo la pregunta del millón.

—O sea, la señorita Calvo se dio cuenta de que le arrancaste el cabello al niño y, ¿aún así te dejó llevártelo para hacer la prueba?

Federico asintió, con la frustración reflejada en la mirada.

Al principio estaba muy seguro de que el niño tenía muchas probabilidades de ser suyo.

Pero la actitud tan confiada de Jimena lo había llenado de una tremenda ansiedad.

Su seguridad nacía de creer ciegamente que ella nunca habría aceptado a otro hombre justo después del divorcio.

Sobre todo, considerando que la edad del niño encajaba demasiado bien con las fechas.

Federico respiró hondo para calmar la inquietud y dijo en voz baja:

—Habrá que esperar a ver los resultados.

Al escucharlo, Moisés opinó con cautela.

—Híjole, pues si la señorita Calvo supo que agarraste los cabellos del niño y no te detuvo... la neta es muy probable que el resultado sí te decepcione.

A fin de cuentas, si el niño fuera de Federico, era casi seguro que Jimena habría impedido que se llevara las muestras.

Si Jimena estaba tan tranquila, era porque obviamente ese niño no tenía el menor lazo de sangre con él.

Justo por eso no le importaba.

El rostro de Federico se tensó. En el fondo ya había llegado a esa conclusión, pero escucharla en voz alta por parte de Moisés le revolvió el estómago por completo.

Lo miró con frialdad y le reclamó:

—¿No puedes cerrar la boca ni un momento?

Moisés enarcó una ceja; al sentirse incómodo, intentó disimular.

Se defendió con una sonrisa a medias y soltó:

—¡Te lo digo para que no te hagas ilusiones!

—Ya sabes lo que dicen: entre más altas son las expectativas, más fuerte es la caída.

Federico dejó escapar el aire pesadamente y lo fulminó con una mirada que cortaba como cuchillo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda