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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 142

Almendra, con Fabián de copiloto, no tardó en llegar a la casa de Pilar. Al ver la puerta y el patio que tan bien conocía, sintió una calidez que le llenó el pecho. Ese también había sido su hogar durante dieciocho años.

Sin embargo, al notar una camioneta Land Rover estacionada frente a la casa, su expresión se ensombreció. Fabián también la vio, pero como Almendra no dijo nada, él actuó como si no se diera cuenta y se bajó a sacar los regalos de la cajuela.

Almendra se bajó para ayudarlo, pero vio que Fabián, alto y de complexión fuerte, ya había cargado todo él solo. Tenía los brazos llenos de cajas y bolsas, y encima sostenía una pila tan alta que le tapaba el rostro.

—Deja, te ayudo con algo —dijo ella, extendiendo la mano, pero él la esquivó.

—No te preocupes, yo puedo.

Ella sonrió con resignación y se dio la vuelta para guiarlo hacia la entrada.

Apenas entraron al patio, escucharon la voz llorosa de Valeria desde adentro de la casa.

—Mamá, por favor, esta vez tienes que ayudarnos. Tú también fuiste doctora, ¿no? Debes haber oído hablar de un tal «El Santo». La única manera de que Braulio sobreviva a la operación es que la haga él. Ya intentamos de todo y no lo encontramos. Por favor, pregúntales a tus viejos amigos, ¡salva a Braulio!

Rodrigo intervino enseguida.

—Así es, mamá. Braulio es tu nieto, no puedes quedarte de brazos cruzados. Acuérdate de cuando Almendra estaba tan enferma que casi se moría; fuiste hasta el Santuario de la Luna Creciente a arrodillarte en la nieve para rogar por ella. Toda tu atención estaba en esa niña. Ahora que tu nieto de sangre está enfermo, ¿no vas a mover un dedo?

Parecía que sus palabras habían enfurecido a Pilar. Tosió un par de veces y dijo, con la voz entrecortada:

Capítulo 142 1

Capítulo 142 2

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