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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 159

Las palabras de Fabián cayeron como una bomba. No solo Kevin y los demás se quedaron de piedra; la propia Almendra estaba en shock.

¿Su prometida? ¿Y cuándo había aceptado ella?

Kevin estaba aún más confundido. Si no recordaba mal, la prometida del señor Ortega era Betina, la hija del magnate de la familia Reyes. ¿Y esta jovencita de dónde había salido para convertirse en su prometida?

Aunque, había que admitirlo, era mucho más guapa que la heredera de los Reyes y tenía un aire de elegancia y frialdad que hacía una pareja perfecta con el señor Ortega. Parecían hechos el uno para el otro.

—La prometida del señor Ortega es toda una experta en artes marciales —dijo Kevin, sinceramente impresionado.

¿Una muchacha que derrotaba a veintidós hombres? ¿Qué tan fuerte era?

Almendra sonrió. Su voz era clara y decidida.

—Ellos eran los malos.

A Kevin, esa voz le sonó extrañamente familiar. Se parecía mucho a la de la misteriosa colaboradora con la que había trabajado, una hacker legendaria conocida como «A», que los había ayudado a resolver varios casos increíblemente difíciles. Debía ser una coincidencia.

Néstor y Olga, que seguían esposados, casi se desmayan al oír la conversación. Por su relación con Frida, sabían perfectamente quién era Fabián. Incluso lo habían visto un par de veces, aunque él nunca les había prestado atención. Pero todo el mundo sabía que era el prometido de Betina.

Olga había pensado que estaba viendo visiones al encontrarse al escurridizo Fabián ahí, ¡pero era él de verdad! ¿Y qué hacía con Almendra? ¿Y por qué decía que era su prometida? ¡Era imposible! Almendra no era más que una campesina de un pueblo perdido. Aunque Frida la hubiera adoptado como ahijada, ¿cómo iba a ser digna de ser la prometida de Fabián?

Estaban completamente desconcertados, deseando tener dos cabezas para poder entender quién era realmente Almendra.

—Llévenselos adentro —ordenó Fabián.

—Sí, señor —asintió Kevin y les hizo una seña a sus hombres—. Llévenselos e interróguenlos por separado.

Almendra los siguió. Fabián, sin dudarlo, fue tras ella.

—¿Por qué no te vas a casa? Yo puedo encargarme de esto —dijo ella, volteando a verlo.

Capítulo 159 1

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