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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 369

Almendra siempre había dormido sola, así que podía moverse como quisiera. Pero la noche anterior…

—¿Y qué piensas hacer?

Con una respiración agitada, Fabián se inclinó y besó suavemente sus labios, rojos y delicados como pétalos de rosa.

En el momento en que sus labios se tocaron, fue como una colisión de almas.

El rostro de Almendra se sonrojó sin control. Por muy fría que fuera su personalidad normalmente, en asuntos del corazón no tenía ninguna experiencia.

El beso de Fabián comenzó siendo suave como el agua, pero poco a poco se volvió apasionado y profundo, como si quisiera verter todo su amor en ese único gesto.

—Jefe.

De repente, justo cuando ambos estaban perdidos en el beso, alguien tocó suavemente la puerta.

Almendra volvió en sí al instante. Puso una mano en el pecho de Fabián para alejarlo y se levantó de la cama.

Fabián se levantó también, con una evidente frustración en la mirada. Se dirigió a la puerta con el rostro serio y la abrió.

—¿Qué pasa?

Claudio vio la cara sombría de su jefe y sintió un nudo en el estómago. Era obvio que había llegado en el peor momento.

—Jefe, vino gente de Los Serpientes. Quieren saber si hay algún avance con el antídoto.

La hostilidad en la mirada de Fabián se intensificó, y su voz se volvió gélida.

—¡Diles que esperen!

—¡Entendido! —respondió Claudio, y se escabulló de inmediato.

«¡Malditos Serpientes, por su culpa me van a matar!», pensó.

Almendra, ya vestida y aseada, salió y le preguntó a un Fabián visiblemente molesto:

—¿Vinieron los de Los Serpientes?

Fabián asintió.

—Sí.

—Iré a ver qué quieren.

Aunque la fórmula del antídoto ya estaba lista, la medicina aún tardaría un poco.

Cicatriz esperaba ansiosamente a que Almendra saliera. Al verla, se acercó con una sonrisa.

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