Betina seguía con su cara de desdén.
¿Pilotos de fama internacional?
¿No es solo un chofer?
Desde chiquita, ella casi siempre salía con chofer, a menos que quisiera salir sola a dar la vuelta y manejar ella misma.
Así que, ¿un piloto de carreras no es básicamente un chofer?
Si acaso tiene mejor técnica y maneja más rápido.
¿Qué tiene eso de admirable?
Antes de que empezara la clasificación, Almendra recibió una llamada del número de Mauricio.
Al ver esto, Almendra frunció el ceño.
Contestó y escuchó la voz grave de Mauricio al otro lado:
—Cuñada, le tendieron una trampa a dos de mis compañeros.
—¿Qué pasó? —preguntó Almendra preocupada.
—Tienen un dolor de estómago terrible, no pueden competir.
Al escuchar esto, Almendra se levantó de inmediato:
—Aguanten, voy para allá.
Luego miró a Sombra, que estaba detrás de ella:
—Tú, vienes conmigo.
Sombra también era piloto, de afición, con licencia A, pero tenía habilidades de nivel S.
Sombra arqueó una ceja:
—¿Para qué?
Fabián también preguntó:
—¿Qué pasó?
—Hubo un problema con los compañeros de Mauricio, parece que no podrán participar en la clasificación.
—¿Y él? —Fabián miró a Sombra.
El aire de superioridad de Sombra salió a flote al instante; miró a Fabián con arrogancia y sonrió:
—Ya que hace falta, puedo echarles una mano.
—Vámonos —Almendra le lanzó una mirada.
Fabián, al ver que Almendra y Sombra se iban, la tomó de la muñeca.
Almendra sabía que la presencia de Sombra molestaba a Fabián y le hacía pensar cosas que no eran.

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