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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 513

La anciana asintió sonriendo:

—Está bien.

Almendra regresó a La Concordia, y Sombra se fue al mismo tiempo, intentando que ella le diera un aventón.

—¿Cómo llegaste? —preguntó Almendra.

—Caminando —respondió Sombra.

Almendra no le creyó ni tantito y no le abrió la puerta:

—Pues regrésate caminando igual.

Viendo cómo Almendra pisaba el acelerador y desaparecía frente a sus ojos, Sombra soltó una risa burlona por lo bajo:

—Vaya mujer tan fría y despiadada. Por un viejo rabo verde, se le olvida el cariño de tantos años.

***

Fabián había estado esperando el regreso de Almendra. Al ver que ya habían pasado dos horas y no se escuchaba nada, se puso más ansioso e irritable.

Los guardias de Atlamaya le habían dicho que Alme ya venía de regreso. ¿Se habría entretenido con algo en el camino?

Apenas pensó eso cuando vio a Martín entrar corriendo, todo emocionado:

—¡Jefe! ¡Ya llegó la señorita Almendra!

Al instante, los ojos oscuros de Fabián se iluminaron.

Se apresuró a recostarse en la cama, fingiendo estar muy débil.

Cuando Almendra entró, vio a Fabián con los ojos entrecerrados, tirado en la cama como si estuviera inconsciente.

Miró su pecho; solo tenía una gasa mal puesta, enrollada un par de veces, y ya se veía que la sangre estaba por traspasarla.

—¡Fabián! —dijo ella con voz fría.

Fabián notó que el tono de Almendra no sonaba muy dulce que digamos. Abrió los ojos y vio que ella se acercaba con cara de pocos amigos y en tono serio le reclamó:

—¿No te dije que buscaras un médico para que te curara? ¿Por qué no lo hiciste?

Fabián tosió un par de veces:

—Es que no confío en ellos.

Almendra se enojó de verdad:

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