Ya casi encontraba a su hermana.
—Firma.
Aldana, después de llenar los números, le deslizó el cheque a Leonardo para que lo viera.
El hombre bajó la vista y vio que todos los espacios estaban llenos. La cifra era una enorme cantidad de nueves.
Contó: novecientos noventa millones... ¡qué valor para pedir tanto!
—Por este precio, te garantizo que tu hermana estará feliz.
Aldana se cruzó de brazos, con una sonrisa de confianza en los labios.
Estaba realmente contenta.
Reconocer a su hermano unos días más tarde le había reportado casi mil millones, y además podía aprovechar para humillar a esos inútiles de la Liga de Hackers.
Dos pájaros de un tiro, un negocio redondo.
Leonardo, que al principio pensó que estaba pidiendo una millonada, al oír las últimas palabras, vio cómo su frustración se desvanecía.
¿Podía hacer feliz a su hermana? ¡Entonces no había problema!
¡Mientras su hermana estuviera feliz, él pagaría cualquier cantidad!
—Más te vale que tengas la habilidad para hacerla feliz. —Tras dejar esa fría advertencia y el cheque, Leonardo se fue a toda prisa, hablando por teléfono.
Ella escuchó la conversación, era de la Liga de Hackers; había surgido un problema con la investigación.
Aldana puso los ojos en blanco, cómo no iba a haber problemas, si estaban buscando a la hermana teniéndola justo enfrente. Unos dementes.
—Niebla, entonces nos vemos mañana.
La más feliz con todo este drama era Irina. Agarró emocionada la mano de Aldana y dijo con una sonrisa radiante:
—Por cierto, ¿nadie te ha dicho que te pareces a... Leonardo Valencia?
Había estado observándola todo el tiempo, y cada vez le encontraba más parecido.
Sobre todo cuando se enojaban, sus ojos eran prácticamente idénticos.
Incluso sospechaba que Niebla podría ser la hermana perdida de Leonardo Valencia.
Tenía que encontrar la manera de conseguir una foto de identificación de Niebla para enseñársela a Leonardo.
El rostro de Aldana cambió al instante. Se acomodó el sombrero con la punta de sus finos dedos blancos, revelando su hermoso rostro, y dijo muy seria:
Iván y Eliseo en el asiento delantero, al ver que el jefe finalmente sonreía, también respiraron aliviados.
El duro trabajo del equipo de desarrollo de dulces, que había pasado varias noches en vela, por fin no había sido en vano.
De lo contrario, tendrían que seguir desvelándose.
Aldana: [Estos días estoy ocupada]
¡Ocupada reconociendo a su hermano!
Rogelio: [De acuerdo, atiende tus asuntos primero. Cuando tengas tiempo, contáctame, ¿sí?]
Sobre todo, que no dejara de responder sus mensajes.
Después de ser ignorado durante días y de haber logrado por fin que le hiciera caso, Rogelio había aprendido la lección y no se atrevía a presionarla demasiado.
Además, él también tenía algunos asuntos que atender estos días.
Había surgido un problema con la Liga de Hackers. La información sobre la hermana de Leonardo estaba casi completa, estaban a punto de encontrarla. Pero algo salió mal en algún punto, y la dirección de la búsqueda se había vuelto confusa.
Leonardo estaba al borde de la locura, así que tenía que ir a la base de la Alianza para ver personalmente qué estaba pasando.
Y qué casualidad, resulta que a la hermana de Leonardo le gustaba Aldi. Vaya que tenía buen gusto.

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