Nadie se lo imaginaría.
¡Sombra era tan joven y ya tenía un hijo tan grande!
El reportero se cargó la cámara al hombro e intentó perseguirlos, pero en un parpadeo los perdió de vista.
***
Al salir del aeropuerto.
Sombra dejó a Julián en la puerta del jardín de niños.
Ese era su primer día de clases.
—¡Hermana!
Julián, con su mochila a la espalda, le apretó un dedo a Sombra y la miró con mucha seriedad.
—No estés triste, ¡el cuñado regresará en solo dos días! ¡Y cuando salga de clases, iré a casa a hacerte compañía!
—Trato hecho. —El corazón de Sombra se derritió. Le acarició la cabecita y le advirtió con voz dulce—: No te metas en problemas en la escuela y llévate bien con los otros niños.
—Sí, hermana.
Julián asintió de manera obediente, se despidió con la mano y siguió a la maestra hacia el interior del colegio.
Sombra se quedó allí hasta que el niño desapareció de su vista.
Luego subió al auto y se dirigió a la residencia Luminara.
Aunque la despedida la había puesto un poco triste, pensar que pasaría todo el día con su amiga hizo que se animara de nuevo.
***
En la residencia Luminara.
Aldana estaba recostada en el sofá, comiendo la fruta que Rogelio le había picado.
—¿El Grupo Mendes? —preguntó Sombra con curiosidad—. ¿Por qué de pronto te interesa esa empresa?
—Quiero arrebatársela. —Aldana hojeaba los documentos en sus manos con voz gélida—. Fui demasiado tolerante y les di demasiada libertad antes.
Había sido paciente por respeto a su abuelo, pero la familia Mendes había cruzado la raya una y otra vez. Si no les daba una lección, iban a seguir creyendo que era una tonta.
—¿Y crees que la familia Mendes estará de acuerdo? —Sombra le dio un trozo de mango a Aldana.
—Claro que lo estarán.
Aldana mordió el mango, con una sonrisa triunfal en los labios.
—Tengo el testamento de mi abuelo.
Allí estaba escrito con absoluta claridad: ella poseía el 80% de las acciones del Grupo Mendes.
La familia Mendes solo conservaba el 20%.
Y si esa familia no cumplía con sus responsabilidades o intentaba perjudicarla, ella tenía todo el derecho de comprarles ese 20% restante.
«Esa mujer metió a la cárcel a su propio padre y a su madrastra, imagínense de lo que es capaz.»
«Un día se viste de hombre, otro de mujer. Yo creo que seguro hace brujería.»
«¡Que Sombra y su hijo se larguen de una vez!»
«...»
—¡Están locos!
Al leer aquellos comentarios, Sombra enfureció tanto que estuvo a punto de lanzar el teléfono contra la pared.
—¿Qué pasó?
Aldana se acercó a mirar y no pudo evitar sonreír. Dijo con un tono burlón:
—Vaya, no te veo por un día, y te convertiste en mamá de la noche a la mañana.
—¡Al-da-na! —Sombra la fulminó con la mirada.
—Ya, no te enojes. —Aldana le acercó un bocadillo y habló con más seriedad—: ¿Cómo piensan solucionar este caos en internet?
—Acabo de regresar, Leonardo me pidió que esperara un poco. —Sombra apretó los labios—. Planea terminar las grabaciones de estos días antes de dar una declaración.
Él era muy responsable con su trabajo. Si salía a declarar en ese momento, el escándalo desviaría la atención del proyecto de sus patrocinadores.
—Pero...

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