—¡Hmph!
Dejando escapar ese bufido, Aldana dio media vuelta dispuesta a irse.
A ella nadie le hacía desplantes.
—Aldi. —Rogelio soltó el cuchillo de inmediato, corrió tras ella y la abrazó por la espalda—. Estoy enojado.
—Tsk. —Aldana se dejó abrazar, con una leve sonrisa en los labios—. Rencoroso.
—¿Rencoroso? —Rogelio frunció el ceño con fuerza y habló con voz apagada—: ¡Qué hubieras hecho tú si yo a los trece años me hubiera andado besando con otras niñas!
—¿Perdón? —Aldana se giró, parpadeó con sus grandes ojos claros y lo fulminó con la mirada—. Rogelio Lucero, ¡¿te has besado con otras niñas?!
¿¿??
El cuerpo de Rogelio se tensó, dándose cuenta de que casi mete la pata, y se apresuró a explicar: —No, nunca he besado a nadie más. Quería decir, ¿qué pasaría si...
—¿Si? —La mirada de Aldana se volvió aún más fría, fulminándolo con enojo—. Ya entiendo, ¡te quieres besar con otras niñas!
Rogelio: ¿¿??
¿Acaso eso fue lo que quiso decir?
Espera.
¿Cómo es que de repente todo se volvió su culpa?
Mientras la tensión en el aire crecía...
Eva, con el teléfono en la mano, se asomó con cuidado desde una esquina, riendo nerviosamente: —Señorita Carrillo, encontré el celular.
—Gracias, Eva.
Aldana tomó el teléfono, se lo pegó en el pecho a Rogelio y lo empujó con fuerza: —Suéltame, que ahora soy yo la que está muy enojada.
¿¿??
Rogelio se aferró a ella negándose a soltarla, su voz sonaba ronca y atractiva: —¿Solo por ponerte un ejemplo sobre besar a otras niñas?
...
Aldana parpadeó y asintió con firmeza.
—¡Pero tú sí besaste a un galán! —le recriminó Rogelio, claramente disgustado.
¿¿??
Aldana lo miró totalmente perdida y luego lo fulminó de nuevo, inflando los cachetes: —¿Cuándo diablos besé yo a un galán?
...
Rogelio abrió rápidamente el correo en su celular y se deslizó hasta el título que decía 'besa a un galán'.
«Video 'Noche besa a un galán'»
Aldana: ¿¿??
Aldana miró más de cerca y se dio cuenta de que el título del video estaba español.
Sin duda había habido un error garrafal en la traducción.
—Ahí tienes. —Aldana le plantó el teléfono en la cara a Rogelio y abrió sus labios rojos para decirle—: Rogelio Lucero, ¿es en serio? ¡¿Me estás haciendo una escena de celos por un bebé?!
—Si en un futuro tenemos un hijo, ¡¿tampoco voy a poder besarlo?!
¿Tener un hijo?
—¡Shh! —Rogelio se apresuró a taparle la boca a Aldana. Con un semblante serio y solemne, le susurró cariñosamente—: Mi amor, ¡no digas cosas tan aterradoras!
—¡Una niña! ¡Yo quiero tener una hija igual de hermosa y adorable que tú!
—Seguro te pusiste de acuerdo con Leonardo, ¿verdad? —Aldana se apartó y se rio con ironía—. ¡¿Vas a ser de esos papás celosos de su niña?!
—¿Acaso él también quiere una hija? —Rogelio frunció el ceño ligeramente.
Las grandes mentes piensan igual.
—Así es. —Aldana torció un poco los labios y soltó con calma—: Por lo visto ustedes dos harían muy buena pareja.
Rogelio: ¿¿??
Mi pequeña Noche...
¡¿Te estás escuchando?!

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