—Ah…
Fabiola forzó una sonrisa educada.
—Entonces, muchas felicidades por adelantado.
—Gracias.
Félix respondió secamente y, tras mirar su reloj, dejó claro que no tenía ganas de seguir con la charla:
—Adiós.
—Hasta…
Fabiola levantó la mano a medias, pero antes de que pudiera terminar la frase, Félix ya se había dado la media vuelta, marchándose sin mirar atrás.
«…»
Fabiola se quedó inmóvil en su sitio, observando la figura imponente del hombre hasta que se perdió en la distancia. Su mirada se fue llenando de una amarga desolación.
***
En la mansión.
Félix revisó su teléfono. Casiana no le había enviado un solo mensaje, y mucho menos le había llamado.
Marcó su número, pero la operadora seguía indicando que estaba apagado.
Inquieto, decidió volver a llamar a la asistente:
—¿La directora se comunicó contigo?
—No, señor —respondió la asistente con nerviosismo—. Doctor Hidalgo, la directora parecía estar de muy mal humor antes de irse. Creo que este viaje de trabajo también le servirá para despejarse un poco.
—¿Y por qué diablos iba a estar de mal humor? —Félix se frotó las sienes con frustración—. Si quiere condenarme a muerte, mínimo que me lea los cargos.
Antes de que él cayera enfermo, todo estaba perfecto. Cuando la besó, pudo jurar que vio un brillo de deseo en sus ojos.
Ella también sentía algo por él.
¿O tal vez…?
¿Acaso el entrometido de Gustavo Galván había hecho de las suyas otra vez?
—Antes de irse, la directora dijo que volvería en tres días —añadió la asistente—. Si no hay contratiempos, mañana por la noche ya debería estar de regreso.
«…»
Félix se masajeó el puente de la nariz, exasperado. El plan preoperatorio de Doña Inés seguía afinándose.
Cualquier complicación imprevista requería su presencia inmediata.
Sabía lo importante que era la abuela para Casiana.
Para garantizar la seguridad de la señora, él no podía darse el lujo de salir corriendo a Europa a buscar a su esposa.
***
Durante los dos días siguientes.
Félix vivió en piloto automático.
Su rutina se limitaba a alimentar a la gata, visitar a Doña Inés y encerrarse en el laboratorio médico perfeccionando el plan quirúrgico.

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